domingo, 30 de noviembre de 2008

El error de Maureen Dowd

Maureen Dowd, popular columnista del New York Times, escribe sobre las operaciones de una publicación en Pasadena, California, que decidió despedir a sus reporteros y contratar gente en India para escribir sus notas.
Dowd se pregunta si algún día alguien estará escribiendo su columna desde India.
Hay una confusión enorme en el mundo de los medios en EEUU. La confusión parte de creer que el periodismo es un bien que como el petróleo se extrae del subsuelo.
Pero el periodismo viene en muchas formas y hay distintos niveles de calidad. La pregunta más grande es por qué nivel de calidad periodística la gente está dispuesta a pagar -- ya sea el lector o el anunciante. Resolver esta ecuación será la solución del mayor problema periodístico de nuestro tiempo: un modelo de negocios que está roto.
Muchos dirán que al contrario de lo que pienso el contenido, la información, el periodismo sí es un bien (un "commodity") porque cada vez hay más. Y sí, es cierto que hay muchos medios allá afuera: revistas, sitios web, blogs, sms, twitter, etc etc etc. Pero no confundamos medios con mensaje. Una mirada a muchos de estos medios demuestra que mucho de este vendaval informativo es muy similar; hay mucha -- muchísima -- duplicidad.
Por ello, a lo que las publicaciones deberían aspirar es a ser diferentes, no iguales. Con base en esto, deben buscar oportunidades periodísticas para diferenciarse de su competencia, para ofrecer valor añadido a la audiencia; y no más de lo mismo.
¿Qué valor añadido informativo puede ofrecer alguien que está a miles de kilómetros de distancia? Si, por ejemplo, la tecnología ofrece la oportunidad de tener una cámara fija dentro de los debates de congreso local, podemos liberar al periodista que cubría ese "edificio" y sacarlo a la calle a trabajar sus fuentes, a cubrir y descubrir lo que no es evidente, lo que no se ve con el ojo desnudo. Por eso cuando un diario desaparece su unidad de investigación -- casi siempre como uno de los primeros pasos de un proceso de recorte -- están eliminando la esencia del medio, lo que los hace distintivos. Si acaso, es lo último que debería de desaparecer porque es lo que le da identidad al medio.
Cuándo editores de periódicos me preguntan qué es lo que vende siempre respondo que la mejor garantía para vender diarios es tener exclusivas: coberturas propias, únicas, profundas, que nadie más tiene.
Y dudo, muchísimo, que alguien desde India pueda lograr una nota exclusiva de un lugar que ni siquiera conoce. Eso es desconocer totalmente la naturaleza del periodismo y, sobre todo, la esencia de lo que la audiencia quiere: quiere lo que no sabe, lo que sólo nosotros -- los periodistas -- podemos decirle. Esa es la función social que puede perfectamente conciliarse con el negocio.

1 comentario:

F. Khouly Bourage dijo...

Un mar de información. Un océano.
Miles y miles de olas, unas iguales a otras, como si se tratara de un espejismo infinito. Navegar por ahí, marea por la repetición.

Esta expansión es comparable a estirar un pedazo de hule. Mientras más se expanda, menor sera su consistencia.

En entrevista a Ignacio Ramonet le hice la siguiente pregunta:

P:¿Qué pasa con la superabundancia de información, la saturación que han creado los medios con la información sobredifundida?

R:Ese es el funcionamiento normal de la información hoy, que a la vez tiene muchas consecuencias. Como hoy los medios están conglomerados, el sitio de Internet del medio difunde una información y es tomada por la prensa escrita de ese mismo grupo, en la radio y televisión del mismo grupo, creando un círculo. Esto crea un fenómeno que llamo ‘mimetismo mediático’ es decir la gente llega a convencerse con ese sistema que hay en un día, dos o tres grandes informaciones y que son las únicas que hay. Si durante dos o tres días se habla de lo mismo entonces ya va a ser solo un grupo mediático el que hablara de eso sino que otros medios se van a añadir y a medida que más medios hablan de lo mismo crea el mimetismo. El caso más espectacular últimamente es el de Madeleine, donde la prensa comenzó a citar a la misma prensa y se hace una bola de nieve. Por ende todo el mundo habla de eso. Para mucha gente solo existe esa información por ser la información dominante. Y mientras mas la gente sabe sobre el tema, crea una adicción, quiere saber mas y los medios van ha alimentar esto. Evidentemente es una enfermedad de la información. Probablemente porque la información esta cada vez mas concebida como una mercancía.