jueves, 21 de junio de 2007

El sino de la publicidad

Los DVR, el RSS, los podcasts e, incluso, los blogs y otros acrónimos y contracciones tienen algo en común: le permiten al usuario salirse con la suya.
Me explico.
Desde el advenimiento – o más bien explosión – de Internet a fines de los 90 se ha hablado de los contenidos como una materia prima (commodity) que está disponible para todos, a la mano de quien guste hacerse de información. Basta con hacer una búsqueda rápida, o de conectarse a servicios de alarmas noticiosas, o de seleccionar servicios RSS (Real Simple Syndication) para recibir exactamente la información que uno quiere, sin importar su procedencia o el medio que la generó y, sobre todo, saltándose la fastidiosa publicidad.
También tecnologías como los DVR – TiVo – permiten guardar programas de TV al gusto del consumidor sin que importe la fuente y evitándonos la tortura de los anuncios. Se pueden grabar programas de cualquier canal, a cualquier hora y verlos en cualquier momento. Estas tecnologías están cuestionando modelos básicos de publicidad como el llamado prime time, en el que se cobraba una prima a los anunciantes por pasar sus anuncios en los horarios con más audiencia. Pero ahora que la audiencia puede acceder a estos programas – o commodities – a la hora y de la forma que quiera (en su iPod, en su PC, en su laptop) el modelo publicitario del prime time peligra.
Esa es aparentemente una de las principales promesas de estas tecnologías: evitarle al lector – usuario, consumidor -- el impositivo agravio de verse expuesto a comerciales.
Queremos diarios gratuitos, TV gratuita, Internet gratuito, y nada de publicidad. ¡A caray!
Pero, y este es uno de esos grandes peros, si el consumidor quiere seguir recibiendo contenidos de calidad – sean estos programas de TV como Los Sopranos, noticias de diarios como el NY Times o el WSJ o información de fuentes prestigiosas – tiene que hacer conciencia que hay de materias primas a materias primas. Porque muchas de estas supuestas materias primas han pasado de ser pescados y legumbres a exquisitos platillos que deleitan el paladar informativo.
Y eso cuesta.
Me quedé fascinado – pero poco sorprendido – cuándo leí que la mayoría de los blogs hacen links a fuentes confirmadas, fidedignas y prestigiosas. O sea, que incluso los blogs – libres, autónomos, rebeldes – recurren a las fuentes de calidad para referir a sus lectores a información interesante.
Pero hay un precio que pagar, llámese publicidad, suscripciones o cualquier otro modelo para que esas fuentes de información de calidad pueden seguir produciendo materiales valiosos. Y parte del pago – actualmente, no sé en el futuro – es hacer clic en los anuncios, pagar la suscripción o soplarse las campañas comerciales en TV.
También le toca a los departamentos de publicad – no siempre los departamentos más creativos dentro de los medios – diseñar estrategias interesantes que no provoquen el rechazo del usuario frente a los anuncios.
No sé si sea cierto que lo barato sale caro, pero producir cosas de calidad definitivamente sí. Y alguien tiene que pagar – o compartir – el costo.
Así que, lector querido, si acaba de disfrutar de este noble texto no se haga el loco y haga clic en los anuncios de Google en este blog.

jueves, 7 de junio de 2007

Desde Rusia con amor


Saludos desde Moscú. La confianza en el país parece volver después de la prolongada crisis económica que inició en 1998. La gente consume a manos llenas, sobre todo los jóvenes, muy conscientes de las marcas y la moda.


Los viejos iconos se han insertado a la economía de consumo. Esta es Octubre Rojo, compañía de chocolates.



En el corazón del Kremlin se encuentra la plaza de las catedrales. Para un occidental que aprendió sobre el ateismo comunista es impresionante ver tantas catedrales majestuosas en Moscú, incluida la colorida y famosa de San Basilo (detrás de mi cara en la foto de arriba). Los párrocos y monjas caminan como si nada por la calle.


Dinerito habla, y manda. Sólo en Dubai he visto más autos de lujo. Imperan los Mercedes y los modelos de lujo de Audi. Uno que otro Lamborgini, empresa que debe estar haciendo su agosto con el dinero del petróleo ruso y árabe. También muchos coches importados de segunda mano. Es curioso ver autos ingleses en calles diseñadas para conductores sentados del lado izquierdo. Nuestro chofer maneja un coche importado desde Florida. Pagó unos USD 15,000 por un Jetta con 15,000 millas.




Mickey y Minnie visitan un viejo amigo en el parque Vdnkj (Be-den-ja), fundado por los soviéticos para mostrar las virtudes de cada segemento de la industria dentro de suntuosos pabellones. También los había de las repúblicas soviéticas. Hoy albergan mercados de pulgas con productos de baja calidad.

miércoles, 23 de mayo de 2007

La nueva Prensa Libre




Finalmente salió el primer proyecto en el que participo con Innovation Media Consulting Group, consultora que se dedica a repensar y recrear medios de comunicación.
Eleftheros Typos (Prensa Libre) es un diario de tradición en Grecia, con más de 20 años en el mercado. Tras ocho meses de trabajo ha llegado a los quioscos este 23 de mayo el primer número con nuevo diseño, nuevas secciones, nuevas temáticas, una navegación más ágil, mejor edición, mejores fotos y un uso moderno de gráficos.
La meta: atraer a lectores que no encuentran un medio impreso a su satisfacción en este saturado mercado.
Arriba, la nueva portada y una primera plana de hace unos meses.

sábado, 19 de mayo de 2007

Rentabilidad redux

Esta nota del NY Times cuenta bien lo que está pasando con Internet 2.0. Muchas grandes empresas creen que finalmente se podrá comenzar a rentabilizar a los usuarios de Internet y se están peleando por hacerse de las firmas especializadas en colocar anuncios en la Web.
Es fundamental para las empresas de medios lograr que sus lectores en línea representen la misma cantidad de ingresos que sus lectores en papel. No hay ningún motivo por el que un lector de un medio en una plataforma signifique menos ingresos que un lector del mismo medio en otra plataforma. La fórmula ideal: Mismo lector, mismo medio, diferentes plataformas, mismos ingresos.

jueves, 10 de mayo de 2007

En el radar

Estoy en mi habitación en Dubai rodando en el suelo de alegría (sí, menciono Dubai porque quiero aprovechar la oportunidad para decir que la torre Burj Dubai ya alcanzó los 124 pisos).
Y, querido lector, se preguntará usted por qué estoy tan contento.
Pues porque hoy recibí mi primer comunicado de prensa como blogger.
No lo pedí. No lo busqué. No lo esperaba. Pero hoy me llegó, directo a mi correo electrónico.
Qué alegría. Ya estoy en el radar de los mercadólogos, jefes de oficina de prensa y otros expertos en comunicación corporativa.
¡Y, además, me llegó en inglés!
No puedo más de la alegría de ver lo fácil que fue encontrarme. Lo dicho: esta gente hace bien su chamba.

martes, 8 de mayo de 2007

Más neurosis

Continuando la ya famosa serie sobre mis neurosis internáuticas, aquí les van algunas otras cosas que me molestan cuando estoy felizmente navegando en Internet:

1 – Qué un sitio de noticias me pregunte en qué región estoy. Si yo quisiera contenido a la carta, lo pediría.
2 – Qué un sitio de noticias me dirija automáticamente a su sitio regional de noticias sin preguntarme. CNN.com lo hace: sin más, cuando estoy fuera de Estados Unidos me dirige automáticamente al sitio de CNN International. ¿Por qué deciden por mí?
3 – Qué un sitio de todo tipo sepa automáticamente en donde estoy. Por ejemplo, cuando estoy llenando un formulario en línea desde, digamos, Dubai, y el sitio preselecciona a los Emiratos Árabes Unidos como mi país de origen sin preguntarme. Es obvio que cualquier sitio puede saber donde estoy al leer mi IP Address de procedencia, pero eso no quiere decir que me guste que lo hagan.
4 – Cualquier tipo de autollenado automático sin mi autorización o sin acción previa de mi parte. No me gusta esta actitud Big Brother de parte de la tecnología.

Bueno, esto es todo por hoy, pero seguro habrá más …

Una opinión barata

Mi jefe actual dice que las opiniones son baratas y la información periodística, cara.
Ahí les va una bagatela: opino que el matrimonio WSJ - Murdoch se va a consumar. ¿Y adivinen quién mandará en ese hogar?
David Carr, experto en medios del NY Times, lo explica mejor que yo: la operación se cerrará porque es imposible decir no a una prima del 65%; el WSJ y Murdoch no están tan distanciados ideológicamente como el Journal quisiera pensar (lo dice Andrew Ross, también del NY Times: "Mr. Murdoch might be the perfect publisher of the Wall Street Journal"); a pesar de las promesas, Murdoch meterá sus manotas en todo como siempre lo ha hecho y, para bien o para mal, las operaciones internacionales de Dow Jones -- en particular las ediciones asiáticas y europeas del Journal -- podrían resucitar a la luz del negocio y de la ambición del nuevo dueños. En losúltimos años ambas ediciones se han visto vapuleadas por los constantes recortes presupuestarios.
Por último, y esto me lo adjudico a mí y a nadie más, mirando la tendencia reciente creo que los grandes tiburones de los medios consideran que finalmente ha llegado el momento de que el usuario de Internet valga lo que cuesta. La reciente compra de Doubleclick por parte de Google -- y la exuberante compra de YouTube -- y los rumores de fusión entre Microsoft y Yahoo, impulsados por el supuesto que los ingresos publicitarios en línea no pueden sino crecer.
Y ahí está el WSJ.com, el único sitio en Internet que ha logrado una masa crítica de suscriptores que pagan por acceder al sitio (o sea, que no son suscriptores fantasma).
Además está el lanzamiento del canal de TV de negocios de Murdoch, que se engalanaría con la marca WSJ.
Otra operación que me ha dejado boquiabierto es la de la oferta de Thomson por Reuters, valuada en 17,000 millones de dólares (8,800 millones de libras esterlinas). Reuters se ha enfocado cada vez más en el periodismo económico, por lo que este posible matrimonio no ha levantado tantas cejas como el antes mencionado -- quizá sólo por las dimensiones.
Por cierto, recientemente Dow Jones compró las acciones que Reuters tenía en su negocio conjunto, Factiva. Así que todo queda en familia.

lunes, 30 de abril de 2007

Rentabilidad

Ahí les va el mayor reto de la industria de los medios: aumentar la rentabilidad de sus operaciones en línea.
En 2007 ya deberíamos más que aceptado que Internet es una excelente plataforma para diversificar las operaciones de una compañía de medios. Muchas empresas de medios impresos han migrado con eficacia a la Web y se han convertido, con éxito, en empresas multimedia.
Aunque se habla de una crisis de los medios impresos, lo cierto es que muchos de éstos no sólo no han perdido lectores, sino que los han ganado con creces en sus portales de Internet. Yo, por ejemplo, me considero lector asiduo de varios periódicos, pero únicamente leo sus versiones en la Web. Y lo hago religiosamente, todos los días.
Entonces, ¿cómo es que estos medios a los que entrego mi devoción no han logrado monetizar mi lealtad?
Resulta que, por ejemplo, las operaciones en línea de The New York Times Co. representan sólo un 9.5% del total de ingresos de la compañía. Eso es incluyendo portales como About.com y Boston.com, además de NYTimes.com. Esto de una empresa que cuenta con por lo menos 22 millones de usuarios únicos al mes de todas sus propiedades en la Web. En el primer trimistre, esos 22 millones de usuarios mensuales representaron ingresos por US$74.3 millones. Si multiplicamos 22 por 3, eso da a poco más de un dólar por usuario al trimestre (ojo: estas son matemáticas patito).
Por otra parte, las publicaciones impresas de la compañía representaron ingresos por US$763 millones. Incluso si estuviéramos hablando de 200 millones de lectores al trimestre, estamos hablando de ingresos de US$3.5 por lector.
Aun tomando en cuenta que lo que acabo de hacer es total y absoluta alquimia financiera, no es difícil darse cuenta que los ingresos por usuario de Internet son menores que los que representa un lector del papel.
Por eso, el mayor reto de las compañías de medios no es salvar a sus ediciones de papel. Lo que tienen que hacer -- urgentemente -- es incrementar el rendimiento por lector en línea.

Doctores que no curan

Por alguna extraña razón, me gusta comparar nuestra profesión de periodistas con la de los médicos. Me gusta imaginarnos salvando vidas, haciendo algo importante.
Y ahora resulta que se ha convertido en algo así como una trampa, porque en la mayoría de las redacciones que visito -- de ser nosocomios -- no me operaría ni loco.
Porque uno espera que los hospitales estén a la vanguardia. ¿O a poco usted se dejaría operar con utensilios viejos, sucios, obsoletos y por médicos poco preparados?
Sin embargo, las redacciones son todo lo opuesto a lo que un paciente espera de un hospital. No les gusta estar a la vanguardia, no les importa usar herramientas viejas y obsoletas y no ponen especial esfuerzo en actualizarse, aprender, mejorar, ser más eficientes, cambiar procesos, y hacer mejor su trabajo. De hecho, odian el cambio. Entonces, ¿hay que seguir efectuando trepanaciones para liberar el alma de todos los males?
Aun más, me encuentro constantemente en redacciones donde los reporteros no reportean y los editores no editan. O sea, doctores que no curan.
Para no convertirme en un curandero periódistico -- o charlatán -- tengo que decir que esto no aplica a toda la industria. La innovación es un anhelo de muchos, y en este blog me he cansado de dar ejemplos positivos.
Pero, si el trabajo del médico es hacer un diagnóstico de los síntomas del paciente y ofrecerle un tratamiento, ¿cuál entonces es la labor del periodista?

martes, 24 de abril de 2007

Nooooooooooo

No, díganme que no es verdad. Entré hoy a la página de El Universal de México y lo primero que me recibió fue una promoción: 36 fascículos de la Enciclopedia de la Ciencia gratis con la compra del diario hasta el mes de agosto. Muy loable, pensaría uno, este gesto de darle algo extra al lector. Lo que espero de todo corazón es que no sea el inicio de una carrera por el mejor regalito.
En Europa, regalar cosas más valiosas que el diario mismo se ha convertido en un terrible cáncer. En España y Francia los regalos son tan grandes que se salen de las bolsas que supuestamente cubren la revista. Algunas revistas regalan vajillas completas (una pieza a la vez), guantes a la moda (el guante izquierdo un mes y el derecho al otro), aviones para ensamblar, entre muchas otras cosas. Hay periódicos griegos, por ejemplo, que incluyen hasta sesis DVD de regalo en su edición de fin de semana. Uno regaló la trilogía del Señor de los Anillos en sus primeras tres semanas de vida.
Estas promociones, hay que decirlo, pueden ser una buena estrategia AL CORTO PLAZO. Pero depender de ellas para aumentar la circulación de una publicación es algo peligrosísimo, porque normalmente desata una competencia sin cuartel ni limites llegando hasta los grados absurdos que se ven en Europa.
Las mejores promociones, hay que decirlo, son las que invitan a la lectura y, por ende, la de El Universal parece ser una promoción del tipo benigno. Sólo espero que sus competidores -- y ellos mismos -- lo entiendan así y no caigan en la trampa de perpetuarlo hasta el punto de no saber si el lector compra el diario por el diario, o por el regalito.

martes, 17 de abril de 2007

La tragedia del breaking news



Ayer a las 10 am tiempo del este la mayoría de los websites de noticias de EEUU reportaban un tiroteo en la universidad Virginia Tech. Durante el día se informó que fueron dos atentados separados: en uno murieron dos personas y en otro treinta más, además del asesino. En la noche, CNN reportaba que un asesino solitario había usado dos pistolas de mano en los atentados.
En la mañana del 17 de abril la mayoría de los habitantes de EEUU -- y muchos alrededor del mundo -- ya sabíamos estos datos mínimos: 33 muertos en un atentado en la universidad Virginia Tech, algo que no puede ser catalogado sino de horroroso, atroz y sanguinario.
Sin embargo, la gran mayoría de los diarios estadounidenses sintieron la necesidad de repetir esta información en sus ediciones del 17. La misma información que se sabía desde, por lo menos, 12 horas antes.
Los diarios impresos NO son para hacer breaking news. Yo estuvo siguiendo el nytimes.com y cnn.com todo el día, además de ver CNN por la noche. Nada de lo que publicaron los periódicos la mañana del 17 era nuevo para mí. No sólo eso, sino que para cuando salió la versión impresa del New York Times, USA Today y Washington Post, entre otros, la noticia del momento era el nombre del asesino, un estudiante coreano residente de EEUU. Ningún diario pudo publicarlo en su versión en papel, pero sus websites ya lo tenían por la mañana.
¿Cuáles, en mi opinión, fueron las mejores portadas del día? Las que intentaron responder a una pregunta básica: por qué el asesino tuvo dos horas para recorrer el campus de la universidad de un extremo al otro y matar a 30 personas más. Y, qué más pudo hacer la universidad y la policía para evitarlo.
Muy pocos diarios (vean todas las portadas del día en el Newseum) le dieron este ángulo a sus coberturas (sorprendentemente, USA Today, que está en Virginia, salió con la misma portada que sus competidores nacionales sin dar ningún valor añadido). No sólo eso, sino que la gran mayoría de los periódicos usaron las mismas fotos, las cuales yo había visto 18 horas antes en Internet.
Y los mismos titulares: 33 Dead, Rampage, Massacre, Campus Carnage, Bloodbath. Lo obvio. ¿Qué más?
La foto publicada en el San José Mercury News fue de las pocas que logró capturar un momento único: el duelo.
Las mejores primeras planas fueron las que intentaron contestar la pregunta en la mente de los lectores: ¿por qué?
Y la del New York Daily News, el único diario que puso a una de las víctimas en portada, convirtiendo a un profesor en el héroe del momento, alguien con quien el lector se puede identificar.

jueves, 12 de abril de 2007

Genuine fake

Caminaba ayer por los pasillos de un mercado en Dubai, uno de esos de luces de neón y ropa barata. Al pasar frente a una tienda, un señor de semblante filipino nos ofreció a mí y un colega australiano relojes. "Want a watch?", nos dijo. "It's a genuine fake".
Supongo que el mercado debe de estar inundado de falsificaciones que no son genuinas y este señor no hace sino darle un servicio al consumidor garantizando la originalidad de sus copias.
Otro término aparentemente igual de contradictorio es el de "quality popular" para definir un diario popular pero de calidad.
Porque durante muchos años, y aun hoy en América Latina, lo popular -- masivo -- se entiende como justamente lo opuesto a un producto de calidad.
Pero no tiene porque ser así.
Cuando en una de las muchas crisis que pasó Rumbo nos vino a visitar un magnate de los medios de comunicación en México, nos dijo con una contundencia absoluta que estábamos produciendo una periódico "Rolls Royce para un mercado Honda". Cuando le pregunté a qué se refería, dijo: "Es que está demasiado bien hecho".
Yo no creo que pueda haber un periódico demasiado bien hecho.
Justamente para no ser una "falsificación genuina" los medios de comunicación impresa -- en particular los de México, que son los que conozco mejor -- deben (sí, deben) de dejar de pensar que la calidad es algo opcionalo algo determinado por el nivel socioeconómico del lector.
Un diario deportivo puede estar bien hecho y ser de calidad; se puede escribir bien sobre telenovelas y música pop en español; y se pueden hacer cosas divertidas e irreverentes de buen nivel. Porque incluso los lectores que parecen menos sofisticados son expertos en los temas que les interesan, como el futbol o la televisión, y son los primeros en notar un error.
Lo que no se puede y no se vale es aparentar ser un periódico y terminar siendo una mala falsificación de un intento por servir a un público determinado. Al final están pagando -- con dinero o con su tiempo -- por nuestro trabajo.

martes, 10 de abril de 2007

Manita de gato

Recientemente, el periódico de mi pueblo San Antonio, Texas, lanzó un rediseño que no he tenido el gusto de ver en persona porque cada vez paso más tiempo fuera de ahí. Pero, más allá de mis constantes viajes, es interesante ver que los diarios estadounidenses finalmente están tomando en serio la necesidad de reinventarse ante los retos modernos.
Cada vez que pienso que la mayor innovación de periodismo estadounidense sucedió en la década de los 80 y se llama USA Today se me revuelve el estómago.
Y no es por mi animosidad ante esa digna publicación, sino por la falta injustificable de creatividad (los grandes periódicos siguen siendo de sábana y pocos a todo color) , autocrítica (todo es culpa de Internet) e inversión (recorte, recorte y más recorte) de los grandes, pequeños y medianos diarios en EEUU.
En comparación, los diarios británicos se han repensado y relanzado con agresividad y firmeza en los últimos años. Y no sólo son más bellos que antes sino que, por ejemplo, cada vez que compro The Guardian me cuesta trabajo soltarlo sin leerlo por completo. A pesar de la crítica de mis conocidos ingleses que dicen que es un diario demasiado liberal y que sirve sólo a la élite de los medios, a mi me parece simplemente "a great read", como se dice en inglés. Y el Daily Telegraph, una de las publicaciones más conservadoras de Inglaterra, acaba de inagurar una sala de redacción que no pudo haber salido sino de la imaginación de los creadores de Star Trek.
Ahora bien, no es del todo cierto que los periódicos estadounidenses no han hecho nada. The New York Times se ha gastado millones en iniciativas, como el repotenciar su Web e introducir más notas de estilo de vida bien reporteadas y escritas y que han tenido un enorme éxito con los lectores. El WSJ, por su parte, recién lanzó una versión de fin de semana y recortó su tamaño en un par de pulgadas. A principios de la década lanzó su sección Personal Journal, la que considero la iniciativa más exitosa de estas tres.
Pero, ¿han ido lo suficientemente lejos? No. Los diarios estadounidenses siguen dosificando el color como si fuera azafrán, le tienen terror a los nuevos formatos (cuando, sin duda, el berliner del Guardian es el formato más hermoso del mundo y al cual han emigrado decenas de diarios europeos) y, pero aún, le tienen terror a ser innovadores, diferentes, divertidos, entretenidos, directos, críticos, completos y modernos, entre otras cosas.
Así que, como lo he dicho otras veces en este blog, si no hacen nada o se quedan cortos, mejor que no se quejen de la ya muy sobada "crisis" de la industria.

jueves, 5 de abril de 2007

Juego de química

Usted quizá también tuvo uno en la infancia. En México, tener un juego de química era casi tan obligatorio como poseer un balón de futbol.
Hoy les presento dos versiones de ese juego aplicado al periodismo. La primera, BostonNOW, un nuevo periódico gratuito por lanzarse en esa ciudad, permitirá que los lectores sean testigos diarios de las reuniones editoriales, uno de los espacios más sagrados de los periodistas. Aun más, llevará la palabra interactividad en la solapa, al abrir el espacio del papel a los textos de los bloggers y, además, abrir las puertas física de la redacción a los escritores cibernaúticos para que visiten cuando quieran.
Un experimento menos osado pero quizá de mayor duración -- e impacto -- es el de la revista The Week, una compacta publicación que resume las noticias de la semana y que es editada por los mismos dueños británicos de Maxim, la revista para post-adolescentes. The Week publicará una edición extra sobre el medio ambiente, pero lo hará exclusivamente en línea sin vestigios en papel.
Hace poco leí en alguna parte que estos experimentos osados -- más el de BostonNOW que el de The Week -- tienen una gran cualidad: aunque su éxito es difícil e improbable -- por mera estadística -- dejan un legado interesante. Además, muchos de sus recursos, herramientas e innovaciones más interesantes son incoporados al poco tiempo a publicaciones más establecidas, lo cual beneficia a toda la industria.
Así que bien por estos juegos de química periodística. ¡Quién tuviera todos esos millones para jugar!

martes, 3 de abril de 2007

Tribune y compañía

Si usted está enterado de la reciente compra de Tribune Co., la empresa que edita Los Angeles Times y el Chicago Tribune, seguramente estará tan confundido como yo. Como parte de la operación se transferirán algunas acciones a los empleados. Y el cabecilla del grupo comprador, un magnate de los bienes raíces que se llama Samuel Zell, aportó sólo un 4% del dinero, poco más de 300 millones de dólares, para adquirir la empresa valuada en 8,200 millones. Ahora, si yo ya lo confundí más de lo que usted estaba, le sugiero que lea este análisis de David Carr en The New York Times, que no sólo explica la transacción sino echa luz sobre el complejo y deteriorado negocio de los medios impresos en EEUU.

lunes, 2 de abril de 2007

El músculo de las empresas

Ya lo he dicho antes: cubrir empresas no es tan fácil como parece. Están mucho mejor preparadas que nosotros y, como viven de su imagen, están dispuestas a hacer un esfuerzo extra por comunicar el mensaje que quieren. Lo vimos en el caso de HP hace unos meses, pero este memorandum interno de Microsoft es un extraordinario ejemplo. El memo fue enviado por error a un reportero de Wired que trabajaba en una nota sobre transparencia corportativa que incluía los esfuerzos de la gigante del software en esta área. El memo explica con detalle quién es el reportero, su "inclinación por buscar conflictos" y su trabajo anterior que incluye "una devastadora nota sobre Yahoo que daba en el clavo". Interesantísimo.

martes, 20 de marzo de 2007

Viaje a ningún lado

Como muchos de mis asiduos lectores saben (ja) últimamente paso más tiempo en aeropuertos que en mi dulce hogar. De hecho, desde hace nueve meses he pisado dos decenas de aeropuertos en tres continentes, entre ellos dos en Londres, JFK en NY, Houston y San Antonio en Texas, Milán, Atenas y CDG en París. Pero uno que no me propuse pisar pero que conocí hace poco fue el Logan de Boston. Aquí les comparto parte de la carta que he enviado a Delta la última semana en la que explica como un pañal me llevó a una odisea de 45 horas.

To whom it may concern:
By now, you must have heard about the nightmare that flight 58 from Atlanta to London-Gatwick on March 9 turned into for all passengers.
On Friday, March 9 I left San Antonio, Texas at 2 PM on Delta flight 647 on my way to Dubai, UAE. I arrived at my destination at 9 PM on Sunday, March 11, 45 hours after I began my trip.
As you know, the flight from Atlanta to London, the second leg of my trip, was diverted at mid flight to land on Boston Logan airport because someone clogged the toilette system with a diaper. This would be funny if it wasn’t for the fact that it took your staff at Logan more than 12 hours to fix it. Even worse, the ground staff kept telling us that it would be fixed “any moment”. They did this in 30 minutes intervals until they told us, at about 4 am, that the plane wouldn’t be able to leave because the flight crew had finished its 12 hour shift. I understand the reasoning behind the 12-hour rule, but what I can’t accept is that we were notified about an hour after I saw the crew leaving the premises. Also, the ground crew was completely unprepared for the emergency. In an industry like Delta’s, the personnel should be much better prepared for this kind of situation (I couldn’t help but remember the BlueJet fiasco of some weeks ago). To give you just one example: the flight was rescheduled to leave at 11.45 am on March 10, but it left two hours late. Once we were set to depart, the pilot announced that we would have to go back to the gate because a red light was on. It seems that even after more than 12 hours working on the clogged toilette system your ground crew didn’t get it right. We had to wait, on the plane, for almost one more hour. One of the reasons we left late: there was no food for an international flights at Logan. Obviously, at that point none of us cared about the food. We wanted to leave!
During the ordeal at Logan we were offered hotel accommodations, which I refused because by the time it was my turn to receive the voucher I would have used the room for only three hours. I did receive $21 in meal vouchers, which doesn’t even come close to compensate all the hassle I went through.
Also, when I tried to reprogram my connection from London to Dubai (on Emirates), Delta’s ground crew was incredibly unhelpful, saying that this was going to be resolved in London. As I knew that the flights to Dubai are always full I needed this resolved asap. Emirates said only Delta could re-ticket. I did this over your 1-800 line, but it took three calls and over one hour to do it.
And nobody told me that my return flight from Dubai to Athens, Greece had been cancelled because of the itinerary change. So when I got to the airport in Dubai on March 18 Emirates Airlines told me my reservation had been cancelled. Fortunately there was enough room on the plane to put me on, but definitely not thanks to Delta.
I have flown with Delta thousands of miles in the past few months – at least six trips to Greece, among many more. I overheard people saying they wouldn’t fly with you again. I am seriously considering the same.
Many thanks,
Gabriel Sama

viernes, 16 de marzo de 2007

Dubailandia o sueños en el desierto

Estoy sentado a la sombra de la que será la torre más alta del mundo, la Burj Tower en el emirato de Dubai. Hace dos semanas, cuando vine aquí por primera vez, leí un letrero que presumía que el edificio había alcanzado ya los 108 pisos. Hoy pasé por ahí de nuevo y la cifra ha engordado en dos pisos: 110. Más temprano, visité la capital de los Emiratos Árabes Unidos, Abu Dhabi. Aunque más grande y urbana, la desmedida ambición de su hermana menor la ha opacado. Sólo el anuncio del acuerdo para traer el Museo de Louvre -- por lo menos el nombre y parte de sus colecciones --, un trato valuado en más de 1,000 millones de dólares, ha sacado a Abu Dhabi del anonimato. Junto con el Louvre también abrirá sus puertas una sucursal del Museo Guggenheim.
La autopista que une a ambas ciudades está custiodiada por el que será el sistema colectivo que, espero, alivie el tráfico de la ciudad. Cientos de postes de concreto esperan pacientes a que les coloquen las vías; para ello, los constructores usan un mastodonte de grúa que jamás había visto y que se postra entre varios postes para subir muchos tramos de pistas de concreto a la vez.
Un día, supongo, amaneció el Sheik de Dubai y decidió levantar una ciudad y hacerlo todo al mismo tiempo. Pasos a desnivel, carreteras, edificios, centros comerciales, complejos turísticos, lagos artificiales, torres, casas, incluso jardines y parques. Es una ciudad en primavera, porque todo está naciendo. Y una ciudad de fantasía, porque cada proyecto es más ambicioso que el otro: Dubailand incluye varios resorts turísticos inspirados en, por ejemplo, África, Europa y la música. Incluye también un parque de diversiones y una segunda pista artificial de ski sobre nieve. Y una vez terminada la isla de la Palm Jumeira se les ha ocurrido hacer otras dos más -- y más grandes -- y una cuarta en forma del mapa del mundo en donde cada islote tendrá el nombre de un país o región. Dicen que David Beckham adquririó Inglaterra, aunque otros lo desmienten como un rumor mercadológico.
La ciudad está a 4 horas de Europa y 4 horas de la India. Hay vuelos directos a Australia y a Nueva York. Si usted ve su mapa, se dará cuenta de la privilegiada ubicación del emirato. Aquí se han dado cuenta y ya están expandiendo su moderno aeropuerto (que divide sus funciones entre ser aeropuerto y ser la tienda de duty free más grande del mundo, por lo menos en apariencia).
Sus ciudadanos -- emiratís -- representan sólo un 15% de la población (algunos dicen que mucho menos). El resto vienen de Filipinas, Bangladesh, India, Europa. "Esto es Nueva Nueva Dehli," me dijo alguien.
"Los hindúes están construyendo Dubai, como los mexicanos han construído Estados Unidos," me dijo un taxista hindú y católico que tiene familia en Houston. Vale también señalar que el país ha sido duramente criticado, por ONGs como Human Rights Watch, por el trato a los trabajadores que vienen desde el subcontinente asiático a construir el sueño.
Y luego están los periódicos y los medios de comunicación. Existe la tentación de explicarlos. Los hay en inglés, en árabe y en mayalayam (la lengua de la mayoría de los hindúes que viven aquí). Los primeros pliegos son de papel brillante couché, un tanto pegajoso. El resto está impreso en papel periódico. La impresión, a todo color, es de buena calidad, mucho mejor que en EE UU (cualquier impresión es mejor que en EE UU).
Para ser una ciudad-estado con poco más de 4 millones de habitantes tiene medios impresos de calidad. Lo mejor es que apuestan por mejorar y por emular lo que Al Jazeera ha hecho por la televisión en árabe: ganarse una presencia y un prestigio internacional. Y si estos medios logran algún día reflejar la ambición y ebullición del lugar, serán sin duda unos de los más interesantes del planeta.

Me pregunto

Ahí les va una neta: A los periodistas latinoamericanos nos encanta el rollo. Nos fascina que nuestra labor suene más elegante, complicada, elaborada y profunda de lo que es. Nos emociona salpicar de elevadas citas nuestro oficio, aludiendo a los grandes pensadores europeos y a los teóricos norteamericanos cada vez que tenemos la oportunidad de explicar nuestra profesión.
Pero, creo, nuestro trabajo es muy sencillo: es el oficio que hace preguntas y comunica respuestas.
Entonces me pregunto por qué en nuestros periódicos hay tantos reporteros que no reportean y tantos editores que no editan.
¿Será porque están ocupados leyendo a Foucault y repasando a McLuhan?

martes, 27 de febrero de 2007

Hay suavidad




A muchos periodistas "serios" les produce urticaria pensar en la avanzada de los contenidos suaves. Pero, una mirada rapidita a los diarios "serios" ingleses prueba que muchos medios están aumentando el espacio para el llamado periodismo de servicio. Tanto el Times de Londres (sobre el estado de la institución del matrimonio en Gran Bretaña) como The Guardian (sobre el papel de los padres en la educación), dieron sendo espacio a temas de relaciones de pareja en sus primeras planas de esta semana.


Los diarios latinoamericanos, en este rubro, están muy detrás.

Al Jazeera

A un año de haber contratado a Lucía Newman, otrora corresponsal de CNN en La Habana, Al Jazeera, la cadena de noticias por TV qatarí, ha estado activamente reclutando en América Latina. En enero y esta misma semana, la cadena colocó avisos de empleo en sitios especializados (Journalism Jobs y Monster.com) en busca de un productor en la región para apoyar su relativamente nueva estación en inglés.
Una fuente me cuenta que la cadena tiende a retrasarse en los pagos a sus colaboradores en la región, quizá, dice, por su juventud y su reciente incursión en la zona.
La cadena en inglés presenta una producción sólida, avanzada y atractiva. Muchos de los conductores son británicos y estadounidenses. Aun cuando no he tenido la oportunidad de ver el trabajo con un ojo clínico -- o más crítico -- la cadena refleja profesionalismo y ambición. Me pregunto si otro producto del vendaval petrolero -- la cadena panregional venezolana Telesur -- causa una impresión similar. Me toca verla.
Para conocer más de Al Jazeera, recomiendo el libro "Al-Jazeera, How Arab TV News Challenged the World", de Hugh Miles, publicado por la editorial Abacus.

lunes, 26 de febrero de 2007

Neurosis

Muy linda la nueva herramienta del NYTimes.com, pero me está volviendo loco. Si usted es un ávido lector del sitio en línea, se habrá dado cuenta de la novedad: cuando hace click en cualquier palabra del texto de cualquier nota se abre una ventana con la definición de dicha palabra. Es muy lindo las primeras mil veces, pero después de un tiempo no es más que una obstrucción a la lectura. Y, con la inminente muerte del lector, ¿por qué alguien va a querer obstruir la lectura? Por otra parte, recién me entero que el sitio web del Wall Street Journal (que es de paga) ya tiene video. Con la fama de lentitud de Dow Jones, me alegra que no se hayan esperado hasta el próximo milenio. Hasta ahí mis quejas internáuticas... de hoy ...

sábado, 24 de febrero de 2007

Ouch

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EEUU impondrá una multa récord a Univision por pasar telenovelas en lugar de programación educativa para niños (nota).
Me sorprende que la nota no describe apropiadamente qué programación pasaba Univision en lugar de los programas educativos. Menciona un par de telenovelas y cita a un experto en medios de comunicación hispanos (el siempre presente Federico Subervi, quien junto a Kirk Whisler del NAHP es de los más citados en temas de comunicación hispana), quien critica estos programas. Pero el reportero bien pudo ver las novelas y opinar sobre sus contenidos sin citar a terceros (o cuartos, porque en lugar de hablar con Subervi, lo cita de un documento en la corte).
Lo que no me sorprende es que Univision sea multada. Aunque, según la nota, no es la única que no cumplía con la cuota de programación educativa, lo cierto es que los medios hispanos tienden a ser menos juiciosos ante el cumplimiento de las reglas (sean estas justas o no). Parte del problema es que la mayoría de los medios hispanos operan fuera del radar de las autoridades, quienes no entienden o no están particularmente interesados en lo que estos medios dicen. Y muchos de estos medios no son lo suficientemente sofisticados como para entender las responsabilidades legales y sociales relacionadas con operar un medio de comunicación en EEUU.
Pero Univision es ya lo suficientemente grande como para estar en el radar de los reguladores. Y parece que la han elegido para mandar un mensaje a otras organizaciones de medios, un mensaje que se entiende claramente en cualquier idioma.

jueves, 15 de febrero de 2007

Amapola

Si bien no es un reportaje muy profundo, El Universal de México se apuntó un éxito con la publicación de esta foto de un campo de amapola en la sierra de Guerrero. La nota dice que la PGR tiene cien aeronaves para fumigar los plantíos, pero que están paradas. Aunque no va a fondo, los datos son contundentes. No recuerdo haber visto una imagen -- en México -- que refleje tan bien lo complicado que es llegar a estos plantíos y erradicarlos. Por supuesto, el diario lo sabe y por eso la publicó en un buen tamaño en su primera plana de hoy.

miércoles, 14 de febrero de 2007

¿Cómo se toma el pulso al lector?

De mi amigo y extraordinario editor Antonio Ruiz Camacho:

"Cuando murió Anna Nicole Smith, el NY Times lo puso en su web de inmediato, en el espacio que suelen ocupar con una foto muy atractiva en el centro y hasta arriba. Desde el principio agregaron un link que decía: post a comment. Sabían de entrada que poner esa nota ahí iba a levantar revuelo. Leer los comentarios fue fascinante; en menos de 15 minutos ya había como 160 y mientras la mayoría de ellos expresaban su tristeza por la muerte de esta mujer, otros, muy pocos en comparación con el total, cuestionaban al Times por darle espacio a esa nota.
La mayoría cuestionaban que se le diera espacio a la muerte de alguien que era sólo carne de revistas del corazón, pero yo desde que vi la nota en la portada del Times.com, pensé que yo habría hecho lo mismo como editor: esta noticia no era del People, no era una más del tipo Lindsay-Lohan-Runs-Away-from-Rehab-Again, sino algo más grande: Anna Nicole Smith representa el sueño americano convertido en pesadilla y por eso su muerte, como ocurrió, era algo más.
La mayoría de los lectores del Times que pusieron un comentario expresaban su tristeza por el desolador final de una mujer que lo único que quiso durante toda su vida fue ser la Marylin Monroe de la era digital, y acabó igual que ella. No eran lectores del People que fueron al Times a buscar la nota, sino lectores regulares del Times. Ergo, los editores tenían razón, esa nota era del interés de sus lectores.
Por otro lado, ayer o hace un par de días, Elpais.com publicó en su portada un video de una persecución en Madrid, que terminó en un choque y con un motociclista volando por los aires. la nota en realidad era que alguien había infiltrado la red de videocámaras de la policía de Madrid y lo había colgado en YouTube. El País lo que hizo fue colgar el video en su portada. Me puse a ver el video y era espeluznante, me parecía que sobraba en ese periódico y que no necesitaba poder verlo ahí para entender la noticia. El País supongo que lo puso ahí porque pensó que sus lectores están ávidos de tener contenidos en video, pero me parece que en esta ocasión no supieron traducir su línea editorial en un producto multimedia a la altura de sus estándares periodísticos. El País por ética no publica noticias de boxeo ni revela imágenes de menores, ni da nombres de personas implicadas en delitos, porque lo considera una violación a la intimidad y porque está en contra de la violencia gratuita--no hubo una sola foto de un cuerpo cuando los atentados del 11-M en el periódico. Me parece que ese video iba en contra de ambos principios.
Mientras que el Times me parece que está haciendo un trabajo maravilloso de dotar a los lectores con materiales multimedia que generan más fidelidad--de ahí ahora sabemos que los lectores del Times son, somos, unos cursis--, El País está perdiendo la cabeza--y la legitimidad como medio--en aras de poner contenido multimedia. El que sea."

¿Qué opinan ustedes? Yo estoy totalmente de acuerdo. Ya daré mi punto de vista en una entrada futura. GS.

martes, 13 de febrero de 2007

Habló muy pronto

Según el New York Observer -- diario obsesionado con los desentonos del New York Times -- publica que Arthur Sulzberger hablará con su personal este miércoles para asegurarles que el papel no irá a ninguna parte y que llegó para quedarse. Como recuerdan, un diario isrealí cito a Sulzberger diciendo que no le importa si el diario en papel ya no se publica en cinco años, en alusión al crecimiento del negocio en línea.
Según la nota del Observer, entre las cosas que dirá el Publisher del Times a sus acongojados empleados está este párrafo, algo así como un mea culpa:
"We are continuing to invest in our newspapers, for we believe that they will be around for a very long time. This point of view is not about nostalgia or a love of newsprint. Instead, it is rooted in fundamental business realities: Our powerful and trusted print brands continue to draw educated and affluent audiences".

El video mató a la estrella del diario

Era de esperarse. Gracias, más que a nadie , a YouTube, el video en Internet ha explotado y se ha convertido en el nuevo formato que todos quieren utilizar. Una nota de USA Today dice que Time Inc, casa editorial matriz de títulos como Time, InStyle y Fortune, creará una división de producción de videos. TV Guide hará lo propio, según el reporte.
Hace unas semanas me contaron que EFE, la agencia de información española, está buscando proveedores de video-noticias para ofrecerlas a sus clientes. Cada vez veremos con mayor frecuencia el uso de este formato -- un tanto común en los sitios de EEUU y Europa -- en las páginas Web latinoamericanas. La Jornada de México se disparó en el uso del formato durante el plantón de la APPO en Oaxaca, cuando muchas de sus producciones dieron vuelta en la Red. El Universal de México, por su parte, ya ofrece un distribuidor de videos en su página Web. Ahora lo que falta, según parece, es una mayor producción y, sobre todo, materiales pertinentes, de mejor manufactura y de mayor calidad, razón por la cual las agencias quieren saltar al ruedo.

Nueva York

A estas alturas muchos de ustedes ya habrán leído que ImpreMedia, dueña de los diarios La Opinión de Los Ángeles y El Diario/La Prensa de Nueva York, compró la edición neoyorquina de Hoy, parte de la cadena propiedad de Tribune Co. Algo muy interesante y que acaba de dar al traste con todas mis teorías expuestas en este blog sobre la posibilidad de esta compra, es que Editor and Publisher dice que ImpreMedia mantendrá ambos diarios en la Gran Manzana. La empresa cree que tener un diario gratuito y uno de paga fortalece su presencia en el mercado.
Dice la nota: "ImpreMedia, which publishes New York City's oldest and largest paid Spanish-language daily, El Diario La Prensa, said combining the free-distribution Hoy with its paid daily will give it unprecedented print penetration in the market."
La realidad del mercado es que tener un monopolio es lo que le hace más fuerte, por lo menos más de lo que era ayer.

viernes, 9 de febrero de 2007

Retroalimentación

Y hablando de CNN, recién descubrí -- porque honestamente no sé desde cuando lo hacen -- la herramienta I Report ('Yo reporto') en CNN.com. Como saben mis millones de fieles lectores, no me gusta el término "periodismo ciudadano" pero me fascina la retroalimentación con los lectores. Esta herramienta permite a los usuarios del sitio mandar sus fotos, comentarios y textos para ser publicados en la página Web. No sé si el material está editado, pero las fotos publicadas son buenas y parecen pre-seleccionadas.
Cualquier herramienta -- en línea o en papel -- que permita a los lectores comentar, criticar, opinar, participar y sentirse involucrados me parece excelente y algo que todo medio de comunicación debe promover ahora que existe la tecnología para hacerlo en escalas nunca antes vistas. Y si bien no me gusta que llamen a eso periodismo, la palabra que me gusta y que todo medio debe procurar es: retroalimentación.

Lanzamiento

Grupo Editorial Expansión, filial mexicana de Time Inc., acaba de lanzar la versión Beta de su portal de negocios CNN Expansión. Limpia, informativa y dinámica, ojalá que está página inagure la muy esperada versión 2.0 de los portales de noticias en México.

jueves, 8 de febrero de 2007

El papel del papel

Cuando un avión vuela sobre la península del Peloponeso, perdiendo altura antes de llegar al aeropuerto de Venizelos en Atenas, las pequeñas motas verdes que se ven a la distancia empiezan a tomar la forma de vegetación. Entre los árboles fáciles de distinguir están los olivos, con su carácteristico verde opaco. En un mercado editorial tan activo como el griego, un país de 10 millones de habitantes donde se venden un millón de ejemplares de diarios los domingos, uno se pregunta cómo son capaces de producir tanto papel con esos arbolitos tan pequeños que decoran parte de su territorio.
Lo mismo piensa uno de EEUU, que a pesar de sus enormes bosques lo que predomina en el paisaje sobrevolado -- desde Texas hasta Nueva York -- es la característica geometría de las tierras dedicadas a la agricultura. ¿De dónde sacan el papel para los millones de periódicos que se venden todos los días, si nomás entre el WSJ, el USA Today y el NY Times suman aproximadamente 5 millones de ejemplares?
Por supuesto, usted y yo sabemos que no cualquier árbol sirve para hacer papel periódico. Pero lo que quizá usted no sabe es que tanto en Grecia, como en México, como en EEUU, el papel que se usa para hacer periódicos viene de otra parte. En realidad, de sólo dos lugares: Finlandia y Canadá.
El libro 'Collapse' de Jared Diamond sugiere, por ejemplo, que la falta de árboles -- y por ende el deterioro del ambiente -- es causa directamente relacionada al colapso de sociedades como la que habitó la Isla de Pascua.
Entonces, dirá usted, ¿por qué ese amor por el papel?
Se habla mucho de la muerte de los periódicos y la mayoría de nosotros reaccionamos a la defensiva diciendo: !Los diarios no morirán! Algunos, como su seguro servidor, hemos incluso usado ejemplos históricos para justificar la vida eterna de nuestras amadas publicaciones de pulpa: si el coche no desapareció con el avión ni la bicicleta con el coche, ¿por qué Internet desaparecerá a los periódicos si la TV no lo logró?
Pero preguntémonos, ¿realmente importa tanto que sobreviva el formato?
Ya compañías como Dow Jones, casa editorial de The Wall Street Journal, intuyen por donde va este desgarbado ensayo: si le corto unas pulgadas de papel a mi publicación, entonces quizá me garantizó unos ahorros y por ende unos días más de existencia. Bajo esa lógica, a principios de año el Journal se redujo de tamaño en tres pulgadas (ver crítica de Time al nuevo formato).
Porque, aun cuando los conglomerados de medios gustan de correr periodistas cada vez que hay una crisis financiera, lo cierto es que es justamente el papel -- y sus derivados: la impresión y la distribución física del mismo -- lo que representa la mayor base de costos de una empresa periodística.
Quizá entonces esa dependencia en el papel, un insumo caro y escaso, no es tan sana ni romántica como a veces queremos pensar.
Y resulta que cuando maquinaba este ensayo en mi mente me topo con esta excelente entrevista del diario israelí Haaretz con Arthur Sulzberger, el publisher del New York Times. "I really don't know whether we'll be printing the Times in five years, and you know what? I don't care, either", dice Sulzberger.
Porque, aparentemente, después de varios cambios y ajustes, el NY Times finalmente se ha dado cuenta que lo que importa no es la plataforma que se elija sino llegar a donde sea que están los lectores.
Y si eso significa abandonar el papel, seguramente habrá muchos árboles en Canadá y Finlandia que lo agradecerán.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Promesas incumplidas

No es la primera vez que me pasa. Leo la carta editorial de un periódico que describe uno de los reportajes de la edición en turno y luego resulta que la carta es mejor que el reportaje que menciona.
En este caso, El Universal de México escribe en su editorial sobre la generación política que recién asumió el poder en México, y concluye que son fruto de varias crisis que les forzaron a salir del país y estudiar un posgrado para poder ascender en un mercado laboral cada vez más estrecho.
La carta editorial concluye haciendo una reflexión sobre el pobre acceso a la educación superior en México -- sólo el 2% de la gente en edad estudia una carrera, dice -- y lo imperante que es tener una política y estrategia educativa sensata y extensiva.
Sin embargo, para mi sorpresa, el artículo al que hace alusión y en el que se basa la carta es un reportaje sustentado en entrevistas a sólo dos fuentes -- dos académicos -- y que no va más allá de lo que dice la carta editorial. De hecho, no cierra variasas de las teorías plantadas en la editorial, como la falta de planeación educativa en México.
Aun más, la edición en papel dedica un ínfimo espacio a este reportaje en sus llamados de portada. Yo esperaría que el artículo al que alude la carta editorial fuera, si no lo principal, si un reportaje prominente.
Dudosa forma de promover los contenidos de una edición y un caso más de promesas -- editoriales -- incumplidas. Buena idea, mala ejecución.

martes, 6 de febrero de 2007

¡¿Que qué?!

Una nota del Daily News de Nueva York reporta que Imprimedia, la empresa dueña de los periódicos La Opinión de Los Ángeles, La Raza de Chicago y El Diario/La Prensa en Nueva York, se alista a comprar los diarios en español de la compañía Tribune. Aunque la nota del tabloide neoyorquino habla solo de la edición de Hoy en Nueva York, lo más probable es que, de hacerlo, Tribune venda toda la cadena.
La cadena de diarios Hoy tiene publicaciones en las mismas ciudades donde opera Imprimedia, así que en términos prácticos se estaría haciendo -- o deshaciendo -- de su competencia.
Siempre que un periódico compra a su competencia más directa los que pierden son los lectores. Ojalá no sea el caso por el bien de la incipiente -- y mal herida -- industria de los medios impresos en español.

lunes, 5 de febrero de 2007

Sin relación

Me topé con el cuaderno de dibujo de Guillermo del Toro, director de "El laberinto del fauno". Y como este blog es de medios y periodismo, el vínculo -- jalado de los pelos -- es que Del Toro dice que empezó a crear sus cuadernos cuando una maestra le dijo que eso mismo hacían los periodistas. Lo cierto es que los dibujos valen por sí solos.
Otra asociación sacada del aire es la que hace la reportera del New York Times, Sharon Waxman. Cuando alguien compara peras con manzanas da como resultado una nota así: la autora se dedica tres cuartas partes de su texto a explicar por qué varios directores de cine estadounidense que tuvieron éxito en los 90 dejaron de producir películas. Cuando, de la nada, concluye que la falta de producción tiene que ver con una falta de sentido de comunidad en este grupo -- un ideal que imperaba en los prolíficos cineastas de los 70--, la reportera saca a colación al trío de directores mexicanos nominados para el Oscar (Alejandro González Iñárritu, Del Toro y Alfonso Cuarón). Luego explica como la colaboración entre los tres generó películas socialmente relevantes y exitosas, lo cual nada tiene que ver con los cineastas americanos y su falta de aparente productividad.
De hecho, lo que no dice, por ejemplo, es que Del Toro tardó cuatro años entre su película producida en México más conocida (Cronos, 1993) y su primera cinta en EEUU (Mimic, 1997), lo mismo que tardó Cuarón entre su éxito mexicano (Sólo con tu pareja, 1991) y su primera película en inglés (Little Princess, 1995). Tampoco explica la historia de la colaboración, que en el caso de Del Toro y Cuarón es mucho más añeja que la de ambos con González Iñárritu. Son, pues, dos historias distintas: la de la colaboración de los cineastas mexicanos; y la de la brecha entre una cinta y otra de los directores americanos de los 90 (que, en mi opinión, es una tendencia difícil de confirmar).

El colmo

Hoy tenía toda la intención de probar Prodigy Media, la plataforma en línea de Telmex que permite ver videos y programación de algunos canales mexicanos. Pero resulta que para probar el sistema hay que, antes que nada, borrar el programa Real Player de la computadora para correr la instalación y yo me niego a tener que hacer ese tipo de ajustes sólo para probar un sitio Web.
Esta solicitud absurda me hizo recordar la pesadilla que pasé para probar AOL Latino cuando todavía no era una plataforma abierta y gratuita. Como otros sitios, AOL pedía una enorme cantidad de información para poder leer gratis sus contenidos por un periodo. Entre los datos requeridos, por supuesto, estaba un número de tarjeta de crédito. Para mi no-tan-sorpresa, a semanas de haber cancelado el periodo de prueba me llegó un cobro de AOL que tuve que disputarle a mi tarjeta de crédito porque, según el portal, jamás me habían cobrado nada.
Unos te piden tarjetas de crédito, otros que borres software de tu PC...
Si las páginas y servicios de Internet se siguen empeñando en hacer tan complicado su uso y en hacer requisitos ridículos, mejor que de una vez se olviden de tener usuarios.

miércoles, 31 de enero de 2007

El mundo de la fantasía

Hay de pseudonoticias a pseudonoticias ...
Disney se apuntó otro enorme éxito de marketing con la campaña que promueve su "Año del millón de sueños", en el que ofrecerá a sus clientes experiencias como pasar una noche en el castillo de la cenicienta o encabezar uno de sus desfiles.
Si usted estaba en este planeta la semana pasada, no pudo evitar ver las fotos que Annie Leibovitz hizo para la campaña. La más reproducida, con mucho, fue la de David Beckham como el príncipe Felipe de la Bella Durmiente (¿a poco se llamaba príncipe Felipe?).
Aun cuando la empresa piensa pagar por publicar las fotos en algunas de las revistas más famosas de EEUU (Vanity Fair, GQ, etc.), los medios en Internet y en papel le han hecho el trabajo a la empresa, reproduciendo hasta el cansancio las imágenes.
Incluso, un amigo que trabaja en Disney me dice que varios medios de comunicación de todo el mundo llamaron a la empresa para escribir una nota sobre el asunto. Mi misma fuente me cuenta que la empresa está feliz de ver que la campaña fue reproducida con esta magnitud en los medios (yo la vi en varios periódicos mexicanos, incluido el Reforma y El Universal). La pregunta, claro, es ¿de qué nota estamos hablando, si este es un evento mercadológico?
Por supuesto, el resultado de esas notas habla por sí mismo. El NYTimes.com, por ejemplo, cita al futbolista inglés diciendo:
“I’m the prince, and I’m sort of slaying a dragon, which is something I’ve never done before, obviously,” Beckham said.
Como se dice en inglés: enough said.
Addendum -- Otra campaña maestra, que levantó literalmente todo el mundo, fue la presentación del iPhone de Apple. Si piensa usted que el dispositivo ni siquiera está disponible aún, es impresionante la cantidad de pulgadas de texto que ha obtenido en la prensa de todo el planeta.

martes, 30 de enero de 2007

Newseum

El Newseum acaba de lanzar la nueva versión de su página Web. La mejor herramienta del sitio -- o la que más uso yo -- es el compendio de portadas de diarios alrededor del mundo (actualmente con 545 primeras planas). Es un servicio gratuito, tanto para el usuario como para los periódicos que quieran enviar PDF de sus primeras planas. Hay algunos diarios latinoamericanos, pero faltan muchos.
Lo que no me gusta del sitio es que no tiene búsqueda histórica de las portadas. Solo presenta unas pocas fechas relevantes (Katrina, 9-11).

jueves, 25 de enero de 2007

Cebollazo

La portada del diario mexicano La Jornada de ayer -- 24 de enero -- es un ejemplo de la desconexión entre los periódicos y la sociedad. La Joranda dedica 3/4 de su espacio de primera plana a una foto del periodista polaco Ryszard Kapuscinski. Autor de varios libros y maestro de muchos periodistas, es una figura altamente reconocida en el medio periodístico mexicano. Sin embargo, dedicar ese espacio a una personalidad del periodismo es una muestra del alto valor que los periodistas ponen en cosas que atañen --principalmente-- al gremio, sin considerar al resto de la sociedad.
En contraste, El País de España dedicó solo un breve llamado a la muerte del periodista en su portada del mismo día.

martes, 23 de enero de 2007

A quién le importa

¿Sabe usted quién es Jane Goody?
Si no, no se preocupe. No necesita saberlo.
Jane Goody es una participante en la versión actual de Big Brother en Inglaterra. Como en otros países, el Big Brother británico, producido por la holandesa Endemol, tiene una versión para "estrellas" y Jane Goody es una paradoja: es una estrella que se gestó, justamente, en una edición pasada del voyeurista programa.
Jane se metió en problemas cuando durante las grabaciones del programa se dedicó a maltratar a una participante hindú, una famosa estrella de Bollywood. Entre los desprecios, la Goody se burló del nombre impronuciable -- para ella -- de la bollywoodense.
Usted dirá, ¿y? Bueno, el asunto se volvió un escándalo internacional cuando un ministro inglés fue vapuleado con duros cuestionamientos sobre el gen racista de los británicos durante una visita a la India. En Google Noticias -- en español--, por ejemplo, una búsqueda reciente de 'Big Brother Jane Goody' da 152 resultados.
CNN Internacional y Sky News -- canales disponibles en toda Europa -- dedicaron la semana pasada horas y horas de cobertura al asunto, culminando con la noche en que Goody fue expulsada del programa. Ambas cadenas desplegaron a corresponsales a cubrirlo en vivo. La cobertura incluía dos o tres analistas que comentaban cuán racista es la muchacha y analizaban si estos desplantes tienen su origen en una condición innata de los británicos.
¿Fue racismo o no?
Más bien, la pregunta es: ¿es Big Brother el laboratorio indicado para analizar y debatir los problemas de una sociedad?
Ya Steven D. Levitt, investigador de la Universidad de Chicago y co-autor del libro Freakonomics, dedicó tiempo a analizar el potencial de discriminación en la TV, enfocándose en los participantes del programa The Weakest Link, un juego en donde los concursantes votaban para expulsar a los otros. Levitt no encontró evidencia de discriminación hacia afroamericanos y mujeres y tan sólo poca evidencia de discriminación contra los hispanos (ver documento). Si acaso, el esfuerzo de este investigador tiene una base científica y no pretende definir a toda una sociedad.
Pero el inútil debate -- y las cientos de horas al aire perdidas -- dedicado a Big Brother la semana pasada hacia lo que, de entrada, era un dudosísimo caso de racismo en TV hace cuestionar duramente el sentido, relevancia e impacto de las noticias y los medios. ¿Por qué docenas de sitios en español levantaron lo que evidentemente es una no-noticia? ¿Qué interés podía tener el mundo hispano en un asunto que, de entrada, era un evento prefabricado para el consumo del mercado británico y, si acaso, el hindú? ¿Por qué, pues, levantar estas pseudonoticias?
Porque, cómo diría Alaska, la famosa cantante española de los 80, ¿a quién le importa?

viernes, 19 de enero de 2007

Pleito contra las peleas

You Witness News es la interpretación de Yahoo del llamado periodismo ciudadano. En una entrada anterior di mi opinión sobre este tema.
El error de Yahoo, creo, es que parecen creer que lo que impulsa el fenómeno es la necesidad de información -- de informarse sobre lo que pasa en el mundo. Pero lo que alimenta el interés por compartir videos, audio, texto e imágenes es la necesidad de comunicación entre un grupo.
Una característica fundamental del fenómeno de usar las herramientas tecnológicas disponibles para compartir contenidos es que la audiencia y el comunicador son parte de un mismo grupo que tiene intereses similares. Es de esperarse que un video pirata de un concierto de rock aparezca en una página de MySpace dedicada al rock. El ejercicio es el de un grupo retroalimentándose constantemente y usando las herramientas que tienen disponibles para garantizar un flujo constante de comunicación. En el pasado, cuando una chica tenía un chisme le llamaba a una de sus amigas por teléfono, se lo contaba y luego ésta se lo contaba a otra y se hacía una cadena de comunicación.
Hoy, una chica graba un pleito entre estudiantes y lo sube a la Web (en un sitio que sus compañeros de escuela frecuentan: YouTube), le avisa a una de sus amigas por email, ésta lo forwardea a un grupo y al final la mayoría de la escuela ve el videochisme. El mismo fenómeno magnificado por la tecnología.
La gran diferencia es que hoy ese mismo video puede cobrar relevancia masiva y puede ser visto por miles de personas en una canal de noticias (es el video más visto hoy 19 de enero en CNN.com). Ahora: ¿quién juzga la relevancia social -- e informativa -- de este video?
Ahí es donde entra el periodista.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando este fascinante fenómeno de comunicación masiva se interpreta como una nueva versión del oficio periodístico? Lo mismo que hubiera pasado si cuando surgió la telegrafía los diarios de la época reprodujeran todos los telegramas emitidos sin criterio alguno. ¿A quién le puede interesar principalmente un telegrama? Al destinatario. Por supuesto, cuando un telegrama informa a un espía que su país está por invadir otro, ese telegrama adquire relevancia.
Miguel Calderón, artista mexicano con quien fui a la escuela, grabó hace años un video de dos niñas mexicanas peleando en la calle. Se jalaban el pelo mientras sus compañeros las motivaban a agredirse. Él presenta este video como una obra de arte, una danza violenta que muestra una viñeta de la vida contemporánea. Un comentario artístico, pues.
Pero, ¿cuántas peleas de colegialas pueden ser lo suficientemente relevantes como para ser la noticia más importante en CNN.com? A menos que sea una tendencia en un barrio de Los Angeles (como este excelente reportaje del NYTimes que habla del odio racial entre las pandillas de Los Angeles; el reportaje es bueno porque, entre otras cosas, se dieron a la tarea de hablar con un buen número de vecinos de estos barrios, haciendo una radiografía de las condiciones de vida en estos lugares), un pleito entre dos chicas no debería ser noticia porque sigue supeditado al espectro de lo privado.
La pelea de las niñas es importante para otros estudiantes de esa escuela. Si en esa escuela o zona escolar las peleas se han vuelto un estilo de vida -- digamos: las salas de emergencia están llenas de niñas de 12 años con heridas de arma blanca -- entonces el asunto toma relevancia social y debe ser reportado.
Si no, es sólo una viñeta de lo violentos que somos los humanos y, por lo tanto, no es noticia. Será un video más -- o un telegrama o llamada telefónica -- que nos despierta el morbo, pero no un evento del que el mundo necesite enterarse.

jueves, 18 de enero de 2007

La pregunta de los 50 millones

Hoy me dejé engañar por un titular en CNN.com: DRUG RAIDS YIELD $50 MILLION IN CHASH. Lo primero que pensé es que estaba a punto de leer una nota sobre un golpe al tráfico de drogas EN Estados Unidos. Pues no.
La nota es sobre una redada contra traficantes en Colombia.
En cualquier mercado -- pregunte usted a un economista -- el precio de los productos sube mientras avanza en la cadena de ventas. Simplemente, las drogas alcanzan su mayor precio al llegar al consumidor. EEUU es un país de consumo y, por tanto,las ganancias están ahí. Entonces, ¿dónde están los cárteles de distribución y venta al menudeo de drogas? ¿Dónde están las notas, reportajes, historias? Se ha escrito sobre cómo varias pandillas, como la Eme o la Mexican Mafia en Texas, participan en el negocio. ¿Pero quién les hace llegar el producto? ¿Quién coordina la impresionantemente complicada logística de distribuir esas sustancias a los mercados menores y distintos puntos de venta? También he leído buenos reportajes sobre la producción casera de metanfetaminas y cristal. Pero ninguno explica quién coordina la distribución, seguridad y finanzas del negocio. ¿Quiénes son los operadores de la venta minorista en EEUU?
Mientras tanto, espere seguir leyendo notas sobre los países productores.

lunes, 15 de enero de 2007

Rumbo

Cuando uno deja el corazón en un proyecto es difícil ser objetivo sobre las cosas que le acontecen. La noticia hoy es que Rumbo, otrora cadena de cuatro diarios en Texas de la que fui miembro del equipo fundador, se convierte en todas sus ediciones en un semanario (lean el comunicado de prensa), tras ya dos dolorosas contracciones en el mismo número de años. No tengo palabras sino de cariño y solidaridad con los muchos amigos que hice y tengo en la publicación.

Dos notas, dos temas

Recomiendo estas dos notas sobre periodismo: La primera, sobre blogs, hace referencia a las llamadas listas de lo más compartido, mencionando una nota que desde hace tiempo aparece en los principales lugares del NYTimes.com sobre cómo el entrenamiento de la ballena Shamu ayudó a la autora a comprender mejor a su marido. La nota que pongo aquí menciona algunas cosas que he comentado en este blog: "Web analytics — that ugly term of art — is changing newspapers, too. Here at The Times, the Most E-Mailed list on our Web site has gone from being an in-house curiosity to a measure of salience, as much as getting an article on the front page. The list can be wonderfully idiosyncratic — last Friday, a six-month-old goof on using animal training on husbands (“What Shamu Taught Me About a Happy Marriage”) reappeared alongside Thomas Friedman’s meditation on the president’s plan to send more troops to Iraq."
El segundo artículo es sobre un tema que maneja la consultora para la que trabajo: la eliminación del sistema de fuentes, o "beat system", en los diarios. El argumento del autor es que la hiperespecialización da como consecuencia relaciones demasiado estrechas entre los reporteros y sus fuentes. La posición de la consultora es que el sistema es como un cáncer, ya que se puede tener un número infinito de fuentes y aún seguir asigando más a nuevos reporteros. Es un barril sin fondo, pues.

miércoles, 10 de enero de 2007

Revistas.com

Aunque los esfuerzos en línea de los periódicos han sido duramente criticados y analizados, la realidad es que los diarios alrededor del mundo han hecho un buen trabajo de adaptar sus contenidos para la Web.
Lo mismo se puede decir de la TV.
Pero tengo mis dudas de las revistas.
Se habla mucho de la muerte de los diarios – blah, blah, blah – pero mientras que éstos han penetrado con cierto éxito el mundo en línea las revistas se han visto más anquilosadas. Aun más, los diarios se han atrevido a entrar en el mundo de las revistas, sobre todo en el de los semanarios. Ahora que el breaking news se ha vuelto el dominio de la TV e Internet, la versión en papel de diarios como el New York Times, el WSJ y el FT se han vuelto vehículos de análisis de las noticias, lo que solían ser los semanarios. El término que se ha acuñado es el de “Daily News Magazines”.
Los buenos esfuerzos de diarios en Internet abundan, incluso en Latinoamérica (mercado que no me canso de criticar porque es el que más me importa e interesa). Si bien ElUniversal.com.mx y el Reforma.com, de México, pueden mejorar, son sitios dignos, útiles, confiables.
Pero, ¿dónde están las revistas en Internet? Editorial Televisa, la mayor editora de revistas en español en el mundo – en cantidad – se ha tardado infinidad en usar la Web como otro medio para canalizar sus contenidos. El principal esfuerzo en Internet de Televisa sigue siendo EsMas.com, la increíblemente irrelevante página Web del emporio.
Y creo que la clave de todo esto, por lo menos en México, es la palabra contenidos. ¿Qué producen las revistas mexicanas que valga la pena poner en línea?
El caso de Televisa es particular porque dentro del establo de publicaciones de la gigante, muchas son marcas extranjeras de las que se produce poco contenido propio. Lo mismo le sucede a muchas de las mayores casas editoriales en países en desarrollo: la mayoría de sus títulos son franquicias.
Eliminando ese factor y concentrándonos en las revistas originales y exclusivas de cualquier mercado – incluyendo EEUU y Europa – abundan los ejemplos de malas incursiones en Internet. Ni Conde Nast, ni Time Warner, ni Hachette, ni muchas otras grandes casas editoriales tienen mucho que mostrar por sus intentos por incursionar a Internet. El caso de Time Warner es sobresaliente, considerando que hasta hace poco se llamó – por lo que ahora parece sólo un insante – AOL Time Warner (historia que ya ha producido un sinnúmero de libros). ¿Cuál es el mejor site de Time Warner hoy en día? El de CNN.com, su canal de noticias por cable. AOL está en medio de una transición muy drástica al mundo de los contenidos gratuitos e ingresos publicitarios (hasta hace poco el modelo era de suscripción). Hace poco, uno de los primeros esfuerzos conjuntos (lo que llamaban sinergia, lo que ahora es decir una palabrota) es TMZ.com, un sitio de chismes tipo paparazzi. Eso viene un lustro después de la fusión, velocidad de tortuga con base en los ritmos a los que nos tenían acostumbrados.
¿Cómo se vuelca una revista en Internet? Igual que los diarios, la mejor forma de hacerlo es aprovechando los recursos y herramientas que ofrece la Web en lugar de intentar emular las cualidades del papel – y la periodicidad – de las revistas. Generar interactividad con el lector, ofrecerle cosas a las que no puede tener acceso en el papel (video, audio) y tener archivos “buscables” tanto de los contenidos como de servicios adicionales como recetas de cocina o reseñas de cine – con los traílers en video -- son una buena base, mas no suficiente.
Time, la famosa revista, tiene una página “interactiva” al principio de la publicación que llama a interactuar con sus contenidos. Muy poco. Y, al finalizar este texto que comencé a fines de 2006 me entero que Time.com fue relanzada hace apenas dos días, el 8 de enero, lo que por encima parece ser un esfuerzo bastante digno.
Pero, para muestra de la incipiente incursión de las revistas a Internet basta un botón: vean el tamaño de las direcciones Web que publican la mayoría de las revistas internacionales en sus portadas. Es necesaria una lupa para leerlas. Parece que se avergüenzan de sus sitios, ya que la gran mayoría pone su URL en una esquinita de su portada en tipografía minúscula. Es sólo un ejemplo de lo tímida que es su presencia en la Web y el afán de verlos como dos medios separados.
Ahora, pues, les toca a las revistas imaginarse como empresas de información multimedia con plataformas diversas. Mejor tarde que nunca, o si no pregúntenle a los diarios.

martes, 9 de enero de 2007

Sopas

Me pregunto si la muerte del inventor de la sopa Ramen (nota) no merecía una mayor cobertura en la prensa mexicana, considerando cómo la llamada Cup Noodles ha transformado la dieta de los mexicanos de bajos ingresos. Es una de esas curiosidades de la globalización que dan pie a escribir reportajes divertidos pero que no dejan de tener una cierta relevancia -- a fin de cuentas, fue necesaria una sopa instantánea de cinco pesos para superar el dominio de las tortillas en la dieta de los trabajadores de la construcción, por mencionar algunos. El diario Milenio, por ejemplo, publicó una nota sin referencia alguna a la penetración del producto en el país (nota aquí).

Desde la lona

Recién llego de un viaje a la Florida en el que paré por dos noches en Nueva Orleáns. Al regreso, sobre la Interestatal 10 al Oeste, se ven kilómetros enteros de la devastación provocada por Katrina y el colapso de los diques de la ciudad. Aunque el tramo de carretera no representa la totalidad de la destrucción, es suficiente para entender la magnitud, la cual es difícil de exagerar. Como he oído varias veces, son visiones que uno no esperaría ver en un país del primer mundo.
Desde que paré a fines de diciembre tenía mucha curiosidad por ver el segumiento del asunto por parte de The Times-Picayune, el diario local que ganó el Premio Pulitzer por su cobertura de Katrina.
A 16 meses, el periódico ha integrado a todos sus cuerpos las notas relacionadas a la reconstrucción -- o la falta de -- de la ciudad. Tengo que decir que me decepcionó un poco ver solo una sección o columna dedicada exclusivamente al asunto (una que se llama Winds of Change, Lifes Transformed by the Storm), una columna un tanto predecible sobre cómo la tormenta le cambió la vida a ciertos habitantes de la ciudad. Está bien escrita y las historias son conmovedoras pero, como dije, me pareció muy obvia. Tengo que decir que sólo revisé un par de ejemplares, lo cual resta mérito a cualquier opinión que pueda dar del tema.
Sin embargo, me pareció muy positivo que una de las dos Editoriales que me tocó leer le diera duro y a la cabeza al gobierno local -- y estatal y federal -- por el pésimo trabajo que han hecho en la repartición de los dineros para reconstuir la urbe -- algo más que evidente en ese devastado tramo de la I10 que pasé a toda velocidad a principios de enero.
La ciudad -- que es maravillosa y con mucho una de mis favoritas de este país -- sigue teniendo un flujo constante de turistas, pero para quien la conocimos antes del duro golpe es clara la decadencia y crisis social por la que atraviesa. Pero más allá de cualquier eslogán político o patriotero, esta es una ciudad que merece levantarse.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Bienvenidos al gremio

A mí el periodismo ciudadano me entusiasma tanto como a mi vecino el médico saber que he decidido operarme a mí mismo.
Dirán que ya me agrié y que mi ego profesional no me permite acoger está contundente tendencia que verá a todo los periodistas de patitas en la calle, o trabajando en los quirófanos del mundo.
Pero permítanme explicarme. Me encanta la idea de que cada día existan más plataformas en las que más gente pueda comunicarse con otros. Blogger, MySpace y YouTube son esfuerzos fascinantes – y hasta ahora democráticos – en donde cualquiera, incluido un periodista amargado como yo, podemos compartir ideas y contenidos, incluso los producidos por nosotros mismos. Vientos.
Pero me exaspera el afán por vender cada una de estas innovaciones como el fin del oficio del periodismo. Ya mataron a los periódicos y desde hace años Internet viene anunciando la desaparición de la profesión. Pero no es sino entusiasmo mal encaminado. Porque, en términos prácticos, el lector es el que decide qué medio quiere usar para recibir la información. A nosotros debería de darnos lo mismo o, como dicen los entendidos, debemos presentaros como “agnósticos de los medios” y comunicar la información por cualquier vía. Al final, lo que importa es el mensaje.
La vía es mera preferencia del usuario o lector. Terror debía darnos cuando acaben por extinguirse éstos – los lectores. (En muchos de nuestros países, primero habríamos de crearlos).
Como dije, me encanta que los “ciudadanos” tengan acceso indiscriminado y sin filtro para compartir sus mensajes (videos, textos, audio o lo que sea). Me parece fantástico que puedan compartir sus gustos y preferencias sin obstáculos más allá de la necesidad de tener acceso a estas tecnologías.
Sin embargo, los entusiastas del llamado “periodismo ciudadano” dicen que esta falta de filtro, o de “censura”, es justamente la ventaja que este fenómeno tiene sobre la forma en que los viejos periodistas hemos transferido la información hasta ahora. Otra cualidad, dicen, es la absoluta espontaneidad y libertad con la que se comunican estos mensajes en las plataformas abiertas disponibles actualmente.
Yo digo: Ja.
Es un problema semántico – de definición: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Sin duda, el fenómeno YouTube, Blogger y MySpace es impresionante, tan sólo por la magnitud de usuarios. Pero de eso a pensar que se está haciendo un nuevo tipo de periodismo es igual que pensar que yo, con un escalpelo en mano, puedo operar a mi vecino (el pobre vecino que resulta conejillo de indias de todos mis supuestos).
Si los instrumentos bastaran, una visita a Home Depot me haría el mejor constructor del mundo. Un sinnúmero de ampollas en mis dedos demuestran lo contrario.
Muchos se sorprenden de que estos “periodistas ciudadanos” (seguiré usando comillas porque el término me parece francamente estúpido) son amateurs y no tiene experiencia, y que esa es su mayor cualidad. Si a esas nos vamos, un gran porcentaje de periódicos en la historia han sido lo mismo, porque es extremadamente común, aún hoy, que los periodistas se hagan en la chamba (en el oficio) y que pasen de la escuela secundaria directamente a la práctica. Esta era la norma hace apenas una generación.
O sea, que periodismo ciudadano (sin comillas) lo hemos hecho siempre. Esta nota del Los Angeles Times da excelentes ejemplos de lo que me refiero, como la señora que recomienda “El rey león” como el mejor musical que ha visto en su vida (ha visto cuatro).
El error, creo, es tratar de entender un fenómeno fabuloso e innovador – YouTube, Blogger, MySpace, etc. – que, en corto, habla de una democratización del uso comunitario de los medios, confrontándolo a un oficio que, como cualquier otro, tiene sus estándares, reglas y, sobre todo, responsabilidades.
Hay infinidad de ejemplos de cómo se pueden manipular estos nuevos medios. Uno de los más exquisitos es el caso Lonelygirl15, en donde una actriz y dos productores hicieron creer al mundo que sus cortometrajes era el video diario de una adolescente. Para cuando se descubrió el embrollo, millones seguían las descriptivas anécdotas del personaje principal a través de YouTube.
Otro ejemplo delicioso es el de los llamados flogs (palabra acuñada por el reportero de MediaPost Tom Siebert): los blogs falsos que aparentan ser foros de temas de consumo pero que en realidad son creados por profesionales para promover algún producto. MySpace también está inundado de estas páginas con fines mercadológicos.
Entonces, qué queda: pues, como siempre, antes estos posibles malos usos del medio, empiezan a surgir las voces prestigiosas, la gente que sabe más que los demás porque se mete más a fondo a los temas, porque tiene acceso a mejores fuentes y porque sabe como relacionarse con estas fuentes para que no afecten la veracidad – antes llamada objetividad – de lo que están comunicando.
Los mismos periodistas hemos comenzado a usar los blogs como fuentes de información (verlo aquí). Pero, ¿cuáles usamos? Pues los mejores, los de los entendidos, los de la gente que algo tiene que decir, que lo dice bien y que sabe de lo que está hablando. O sea, fuentes fidedignas. No es sorpresa que en las listas de los mejores blogs sobre temas varios muchos sean de periodistas.
Porque, a fin de cuentas, aun estos periodistas ciudadanos amateurs quieren hacer el trabajo lo mejor posible. Como muestra un botón: aquí, la página Web IntranetJournal hace recomendaciones sobre como entrevistar a una persona. Entre ellas: “As a writer you want to ask interesting and original questions that will engage your interviewee and your audience, not simplistic and commonplace questions that you can find the answers to yourself with a quick Web search.”
¿Qué pasará? Pues que los mejores bloggers y periodistas ciudadanos, los que sigan haciendo más tiempo y lo hagan bien, se convertirán en fuentes prestigiosas, a las que la audiencia acuda. Pero sólo lo lograrán los que hagan el esfuerzo extra, haciendo un trabajo independiente, aprendiendo a lidiar con las fuentes y a investigar a fondo los temas. Lo mismo que ha pasado con todos los ciudadanos que un día deciden dedicarse transmitir información y hacerlo bien, ganándose la confianza del lector. Al final, eso es lo que todos los periodistas queremos. Bienvenidos al gremio.

martes, 19 de diciembre de 2006

Más de NYTimes.com

Es fascinante y no falla: el reportaje más compartido hoy -- 19 de diciembre -- por los lectores del New York Times en línea es una lista de las 15 preguntas que las parejas deberían hacerse antes de casarse (ver nota aquí).
Es impresionante la popularidad de las notas de servicio, en particular las que hablan de las relaciones de pareja.
La lista de los más compartido es un buen -- más no único ni definitivo -- medidor de los intereses de los lectores. Me imagino que en muchas ocasiones cierto tipo de notas -- como la de hoy -- se comparten como una forma de hacer conversación o apuntalar un antiguo debate con los amigos.
En otro tema, el Times también publicó una nota sobre una familia de mexicanos en San Antonio, Texas (aquí). Siendo mexicano y habitante de San Antonio, no soy muy objetivo ante este tipo de reportajes. La nota dice que reporteros y fotógrafos (en plural) del NY Times pasaron una semana con la personaje principal del artículo, una mexicana que trabaja en una cafetería escolar y quien, a diferencia de sus familiares, ya tiene papeles. Mi objeción a esta nota son algunos de los artículos que usan en el texto y las cabezas ("turbulent life"; "does not... feel part of the of the larger American way of life her son embraces"; "she remains endlessly embroiled in the struggle to raise up her brothers and sisters"). ¿Por qué me molesta? Porque se puede escribir lo mismo de cualquier inmigrante en cualquier parte del mundo y, también, porque los americanos tienden a clasificar a los inmigrantes por generaciones, cuando en realidad el único inmigrante es el que llega primero (la madre en este caso). Comparan los hijos con la madre como si vinieran de dos realidades similares e insisten en creer que un inmigrante que reacciona con extrañeza al nuevo entorno es raro mientras que un inmigrante adaptado (el hijo que nació aquí, que no es ningún inmigrante) es lo aceptado. El problema, creo, es que estos reportajes parten de una idea preconcebida de que los inmigrantes son extraños. ¿Esta mujer vive lo que vive por venir de la pobreza y de una desventaja social o por ser inmigrante? Es muy cierto que la experiencia del inmigrante es única. Vivir en un lugar nuevo y ajeno y adaptarse a ese entorno trae consigo una serie de retos muy particulares. Pero ser inmigrante no es condicionate de marginalidad o enajenación, como pretenden los Samuels P. Huntingtons del mundo. Si los periodistas partimos de que la vida de la gente -- del rubro y experiencia que sea -- está precondicionada, entonces ¿para qué nos necesita la sociedad si todo y todos están predestinados?

lunes, 18 de diciembre de 2006

Con el permiso de Usted

Cuando veo que periódicos en Grecia reproducen la selección de la revista Time a “La persona del Año” no puedo sino sonrojarme, sobre todo por lo evidentemente popular – o populista – de la selección de 2006: “Usted”.

Bien por la marca Time. Ayer por la noche – 17 de diciembre – el ticker de CNN International – que pertenece a la misma compañía que Time -- repetía y repetía la selección. Yo, ilusamente, pensé que cuando decían “You” se referían a YouTube, el ya famosísimo sitio de videos en línea.

Como ya saben mis asiduos lectores – ja – soy un “late adopter” por lo que apenas hace unos días me metí a YouTube y disfruté muchísimo de tener a la mano entrevistas enteras de David Letterman a Bill O’Reilly, Johnny Depp, Borat y Lindsey Lohan (también tengo una vena farandulera). En menos de una hora, me chute estas cuatro entrevistas completas. Delicioso.

También me agradó encontrar material en español, grabado directamente de los televisores con videocámaras.

La elección de Time de Usted como la persona del año incluye a YouTube, pero también a MySpace y Wikipedia y todos los esfuerzos masivos en línea en donde la gente – usted – participa activamente para formar una comunidad.

No es algo nuevo: Napster lo hizo, masivamente, hasta que las disqueras terminaron por matar el esfuerzo comunitario. Probablemente lo mismo le pasará a YouTube.

Lo curioso que repliquen en Grecia estas designaciones puramente mercadológicas de revistas americanas es que ese galardonado ‘You’ excluye a la gran mayoría de griegos y, de paso, latinoamericanos y un gran porcentaje del resto del planeta.

A siete años de vivir en EEUU – y de haberme acostumbrado a hacer muchas de mis compras, actividades bancarias, reservaciones aéreas y búsquedas de información por Internet – me sorprende al aún bajo índice de uso de Internet en, por ejemplo, México. Conozco gente que hace sus transacciones bancarias o sus planes de viaje por Internet, pero la brecha de uso con Estados Unidos es enorme.

Con uso me refiero a eso: qué tantas cosas hace una persona en Internet a diferencia de hacerlas físicamente, in situ. Para poner un simple ejemplo, en EEUU no hay que ir a una sucursal bancaria a menos que uno quiera hacer un depósito personalmente. Puede comprar un boleto de avión, la entrada al cine, los juguetes de Navidad, todo, por Internet. Y, lo mejor del asunto, es que los usuarios se han acostumbrado a que estas transacciones son seguras y que las cosas llegarán a su destino.

Si los esfuerzos cibernáuticos tocaron pared en EEUU después del estallido de la burbuja en 2001, en América Latina murieron por completo. Después de Terra, EsMas, Patagon, Starmedia y esos grandes portales pan-latinoamericanos desarrollados a finales de los 90 y 2000 no ha habido un solo nuevo esfuerzo masivo para llevar información, servicios y comercio a los usuarios latinoamericanos.

Cierto: en YouTube hay material en español y en MySpace hay páginas personales de jóvenes latinoamericanos. Pero lo que no hay es un esfuerzo en la región por desarrollar las ideas y los conceptos que pudieran servir bien al usuario de cada uno de los países de la zona. El impulso se agotó y no veo señales del multisobado Web 2.0 en América Latina.

O sea que ese You es eso, un Usted en inglés que no incluye ni a mexicanos ni a griegos, sino a un grupo de gente que se está distanciando más del resto del mundo en el uso de esta tecnología en su día a día.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Lector querido

Estoy en el honorable negocio de la información. Como usted y yo sabemos, querido lector, nuestra misión es hacer llegar estos contenidos a ávidos lectores en todo el mundo. ¿Qué cómo la hacemos? Pues publicando nuestro material en distintos medios y cruzando los dedos para que esos vehículos mediáticos lleguen a las manos correctas.
Ahora, a lo que voy. Me dedico a esto, pero haciendo un “soul search” (se traduce libremente como “búsqueda en el alma”), me doy cuenta que soy un terrible consumidor de medios informativos. Malísimo, lo confieso.
Vean:
Número de diarios (en papel) a los que estoy suscrito: 0
Número de revistas a las que estoy suscrito: 0
Número de diarios en papel que compro – o recojo si son gratuitos -- al mes (que no sea por trabajo): unos 4 (total mensual).
Número de revistas que compro o leo al mes (igual, que no esté obligado por trabajo): 1
Número de websites que leo al día: 3, en promedio. A veces más.
O sea, que soy un consumidor de medios digitales.
Sorprendente, si pienso que hace 10 años no había abierto una sola página de Internet (soy lo que los conocedores llaman un “late adopter”). De hecho, no hice una sola tarea de la universidad en computadora. Usaba máquina eléctrica.
Ahora, aun cuando soy un consumidor asiduo de noticias en Internet, lo cierto es que leo los mismos sites casi todos los días: Nytimes.com (para enterarme), CCN.com (para breaking news), Reforma.com y Eluniversal.com.mx (para apenas hacer un compendio de lo que pasa en México con los retratos parciales que ambos diarios hacen del país).
Por supuesto, a veces leo otros sitios.
Nada más hay que pensar en la infinidad de posibilidades que existen y resulta que el lector promedio se aboca a muy pocas de esas opciones. Por eso, hay que ganarlos: porque escogen con pinzas lo que quieren leer y a quien quieren darle su tiempo y lealtad; experimentan poco y difícilmente cambian; esperen siempre lo mismo pero al mismo tiempo quieren exquisitas sorpresas; no perdonan la mediocridad ni los malos tratos (aun cuando algunos de nosotros estamos condenados a leer medios que no nos encantan); y difícilmente vuelven si se van.
Así que, querido lector, cuide a sus lectores si es que aún le quedan algunos. Porque lo que está muriendo no son los periódicos, sino los lectores de periódicos.