martes, 26 de junio de 2007

Espacios


Como este es un blog de medios, usted, querido lector, podría llegar a pensar que la foto que he colocado aquí es alguna sofisticada empresa de medios. Pues no.
Este espacio tan luminoso y cómodo es el salón TEMPORAL para viajeros de Air France en el Aeropuerto Charles de Gaulle de París. Y hago énfasis en la palabra temporal porque no pude evitar pensar al entrar en este espacio de unos 120 metros de largo por 30 de ancho que si una aerolínea se puede dar el lujo de crear un espacio así para desmontarlo al poco tiempo – supongo que rescatarán los muebles, entre otras cosas – por qué carambas las empresas de medios no pueden dedicar un poquito de tiempo y dinero a crear espacios de trabajo dignos.
Y con dignos me refiero a espacios con luz, techos altos, muebles sencillos pero cómodos y ergonómicos, limpios, modernos. Y, como en el caso del salón de Air France, esto se puede hacer en edificaciones tipo bodegas, con buena filtración de aire y servicios básicos.
OK, reconozco que mi comparación está un poco jalada de los pelos. Son dos industrias diferentes -- medios y aerolíneas – pero mis 5 horas de estancia en este salón me pusieron a pensar.
Por supuesto – y es que no soy tan inocente – es también necesario hacer una importantísima inversión en infraestructura y redes. Pero si me preguntan a mí prefiero una bodega amplia, luminosa y techos altos que una oficina lúgubre, encerrada e impráctica, como lo son la mayoría de las redacciones que conozco, llenas de cubículos donde toneladas de papel (diarios, libros y revistas) inundan cada rincón.
Los modelos modernos llaman a las redacciones “paperless” donde no hay gavetas donde guardar cosas para evitar la acumulación antihigiénica e innecesaria de papel. Aun más avanzado es el modelo donde nadie posee escritorios, sino que los reporteros y editores se mueven de un extremo al otro de la oficina, ocupando espacios comunitarios con sus laptops, para trabajar. Los escritorios son de todos y para quien lo necesite. Este modelo promueve que los reporteros salgan a la calle, que es donde pertenecen (en el buen sentido).
El ejemplo positivo más sobado y comentado recientemente es el de la nueva redacción del Daily Telegraph en Londres. No la he visitado, pero la gente que lo ha hecho habla maravillas.

1 comentario:

Carlos Valencia dijo...

No podía estar más de acuerdo. Paso 12 horas en la sala de redacción de un periódico local que usa de sede un edificio patrimonial que se cae a pedazos (me da susto salir al balcón, por ejemplo), es incómodo y no para ni el frío (pusieron plásticos en las ventanas, como Copeva, para solucionar este tema) ni el calor. Pasar de aquí al Telegraph es un sueño. Sueño lindo, por cierto. Un dato: en el sitio de Antonio Giner, Innovation in newspaper, hicieron un muestrario de redacciones de todo el Mundo y, bueno, nos podría ir peor.
Saludos
CV