¿Qué tienen los periódicos mexicanos en contra de dar contexto en sus notas y explicarnos qué pasó?
Hay un término americano muy lindo que es el del "second day story", o noticia de seguimiento. Los second day stories son eso: el seguimiento que una medio le hace al breaking news. ¿Qué ha pasado con el asunto? ¿En qué va la cosa? ¿Cómo pinta el tema? En este mundo digital los second day stories no se refieren únicamente a las notas publicadas al día siguiente, sino las que se publican después de que se da a conocer algo.
Una regla de los second day stories es repetir la información original que suscitó el interés en el tema. O sea, que una nota sobre los sospechosos en la desaparición de Madeleine McCann tiene que decir que Madeleine es una niña británica de 4 años que desapareció el 3 de mayo de este año de un cuarto del hotel Algarve en Praia de Luz, Portugal cuando sus padres cenaban en el restaurante del resort y mientras sus hermanos dormían en la misma habitación. Así, dos líneas de contexto.
¿Por cuánto tiempo se debe de publicar el párrafo de contexto? Es difícil decirlo. A estas alturas no hay un solo británico vivo que no sepa quién es Madeleine McCann, así que actualmente -- a más de un mes del asunto -- los diarios de ese país se están saltando esa información. Pero encontré notas fechadas en junio que aún aportaban el párrafo.
Yo soy de la idea que ese párrafo nunca sobra.
Pero los diarios mexicanos -- como Reforma o El Universal -- parecen no estar de acuerdo conmigo.
Por ejemplo, esta nota de hoy sobre cómo los participantes del programa de TV Big Brother en Australia ofendieron el lábaro patrio mexicano. Resulta que durante un juego inspiardo en fiestas mexicanas los habitantes de la famosa casa lanzaron globos de agua contra la bandera tricolor. Antes habían sido sometidos a la picante comida azteca.
La egunda nota publicada hoy por El Universal a las 3.40 PM dice:
"Los hechos tuvieron lugar en el programa televisivo de Big Brother, donde los habitantes realizaron una fiesta mexicana que aparentemente sería una celebración-homenaje, pero pronto se convirtió en una parodia e insulto a la bandera mexicana."
Pero yo quiero saber qué pasó: ¿a qué se refieren con parodia e insulto? ¿La quemaron? ¿La pisaron?
Para ello, usted tiene que leer la nota de las 9.46 AM, que explica el contexto. Y en Reforma sucedió exactamente lo mismo con la primera y la segunda notas del asunto. La segunda no explicaba cuál había sido el insulto, dejando lugar a interpretaciones.
¿Por qué no explicar qué paso, en una o dos líneas? Siempre he pensado -- aunque no lo sé a ciencia cierta -- que los diarios mexicanos no dan contexto por miedo a repetir información. Pero, en un país con niveles de lectura ridículos, cuál es el problema con repetir información si en muchos casos será la primera y única vez que el lector lea sobre el asunto. Y con ese criterio hay que escribir, pensando que la persona no conoce o conoce poco del contexto y que quizá sea la única vez que lea sobre el tema. Mejor repetirse que dejar al lector a oscuras . Yo, por ejemplo, cuando en un medio mexicano no llego a un tema desde el primer momento me siento totalmente perdido, y me forzan a buscar en los archivos hasta encontrar la nota original para saber de qué están hablando.
El New York Times, por ejemplo, no duda en meter exactamente el mismo párrafo de contexto en muchas notas de seguimiento sobre un mismo tema. El peligro está en que si esa información se publicó errada en algún momento se perpetúa un error, pero ese peligro existe siempre, con cualquier cosa que se publique.
¿Recuerdan ustedes esa famosa fotografía que muestra a un manifestante palestino portando una gran foto de Yassir Arafat que tiene unos zapatos colgados que le dan justo en el rostro al líder palestino? Sin contexto es difícil saber que uno de los principales insultos en el mundo árabe es mostrarle la suela del zapato a otra persona. Así que los zapatos colgados frente a las narices de Arafat fue una forma de agredirlo. Sin esta simple información se pierde todo el significado de la foto.
Así que, señores y señoras, no le tengan miedo a repetir el contexto.
jueves, 21 de junio de 2007
Contexto, contexto, contexto
El sino de la publicidad
Los DVR, el RSS, los podcasts e, incluso, los blogs y otros acrónimos y contracciones tienen algo en común: le permiten al usuario salirse con la suya.
Me explico.
Desde el advenimiento – o más bien explosión – de Internet a fines de los 90 se ha hablado de los contenidos como una materia prima (commodity) que está disponible para todos, a la mano de quien guste hacerse de información. Basta con hacer una búsqueda rápida, o de conectarse a servicios de alarmas noticiosas, o de seleccionar servicios RSS (Real Simple Syndication) para recibir exactamente la información que uno quiere, sin importar su procedencia o el medio que la generó y, sobre todo, saltándose la fastidiosa publicidad.
También tecnologías como los DVR – TiVo – permiten guardar programas de TV al gusto del consumidor sin que importe la fuente y evitándonos la tortura de los anuncios. Se pueden grabar programas de cualquier canal, a cualquier hora y verlos en cualquier momento. Estas tecnologías están cuestionando modelos básicos de publicidad como el llamado prime time, en el que se cobraba una prima a los anunciantes por pasar sus anuncios en los horarios con más audiencia. Pero ahora que la audiencia puede acceder a estos programas – o commodities – a la hora y de la forma que quiera (en su iPod, en su PC, en su laptop) el modelo publicitario del prime time peligra.
Esa es aparentemente una de las principales promesas de estas tecnologías: evitarle al lector – usuario, consumidor -- el impositivo agravio de verse expuesto a comerciales.
Queremos diarios gratuitos, TV gratuita, Internet gratuito, y nada de publicidad. ¡A caray!
Pero, y este es uno de esos grandes peros, si el consumidor quiere seguir recibiendo contenidos de calidad – sean estos programas de TV como Los Sopranos, noticias de diarios como el NY Times o el WSJ o información de fuentes prestigiosas – tiene que hacer conciencia que hay de materias primas a materias primas. Porque muchas de estas supuestas materias primas han pasado de ser pescados y legumbres a exquisitos platillos que deleitan el paladar informativo.
Y eso cuesta.
Me quedé fascinado – pero poco sorprendido – cuándo leí que la mayoría de los blogs hacen links a fuentes confirmadas, fidedignas y prestigiosas. O sea, que incluso los blogs – libres, autónomos, rebeldes – recurren a las fuentes de calidad para referir a sus lectores a información interesante.
Pero hay un precio que pagar, llámese publicidad, suscripciones o cualquier otro modelo para que esas fuentes de información de calidad pueden seguir produciendo materiales valiosos. Y parte del pago – actualmente, no sé en el futuro – es hacer clic en los anuncios, pagar la suscripción o soplarse las campañas comerciales en TV.
También le toca a los departamentos de publicad – no siempre los departamentos más creativos dentro de los medios – diseñar estrategias interesantes que no provoquen el rechazo del usuario frente a los anuncios.
No sé si sea cierto que lo barato sale caro, pero producir cosas de calidad definitivamente sí. Y alguien tiene que pagar – o compartir – el costo.
Así que, lector querido, si acaba de disfrutar de este noble texto no se haga el loco y haga clic en los anuncios de Google en este blog.
jueves, 7 de junio de 2007
Desde Rusia con amor
Saludos desde Moscú. La confianza en el país parece volver después de la prolongada crisis económica que inició en 1998. La gente consume a manos llenas, sobre todo los jóvenes, muy conscientes de las marcas y la moda.
Los viejos iconos se han insertado a la economía de consumo. Esta es Octubre Rojo, compañía de chocolates.
En el corazón del Kremlin se encuentra la plaza de las catedrales. Para un occidental que aprendió sobre el ateismo comunista es impresionante ver tantas catedrales majestuosas en Moscú, incluida la colorida y famosa de San Basilo (detrás de mi cara en la foto de arriba). Los párrocos y monjas caminan como si nada por la calle.
Dinerito habla, y manda. Sólo en Dubai he visto más autos de lujo. Imperan los Mercedes y los modelos de lujo de Audi. Uno que otro Lamborgini, empresa que debe estar haciendo su agosto con el dinero del petróleo ruso y árabe. También muchos coches importados de segunda mano. Es curioso ver autos ingleses en calles diseñadas para conductores sentados del lado izquierdo. Nuestro chofer maneja un coche importado desde Florida. Pagó unos USD 15,000 por un Jetta con 15,000 millas.
Mickey y Minnie visitan un viejo amigo en el parque Vdnkj (Be-den-ja), fundado por los soviéticos para mostrar las virtudes de cada segemento de la industria dentro de suntuosos pabellones. También los había de las repúblicas soviéticas. Hoy albergan mercados de pulgas con productos de baja calidad.
miércoles, 23 de mayo de 2007
La nueva Prensa Libre
sábado, 19 de mayo de 2007
Rentabilidad redux
Esta nota del NY Times cuenta bien lo que está pasando con Internet 2.0. Muchas grandes empresas creen que finalmente se podrá comenzar a rentabilizar a los usuarios de Internet y se están peleando por hacerse de las firmas especializadas en colocar anuncios en la Web.
Es fundamental para las empresas de medios lograr que sus lectores en línea representen la misma cantidad de ingresos que sus lectores en papel. No hay ningún motivo por el que un lector de un medio en una plataforma signifique menos ingresos que un lector del mismo medio en otra plataforma. La fórmula ideal: Mismo lector, mismo medio, diferentes plataformas, mismos ingresos.
jueves, 10 de mayo de 2007
En el radar
Estoy en mi habitación en Dubai rodando en el suelo de alegría (sí, menciono Dubai porque quiero aprovechar la oportunidad para decir que la torre Burj Dubai ya alcanzó los 124 pisos).
Y, querido lector, se preguntará usted por qué estoy tan contento.
Pues porque hoy recibí mi primer comunicado de prensa como blogger.
No lo pedí. No lo busqué. No lo esperaba. Pero hoy me llegó, directo a mi correo electrónico.
Qué alegría. Ya estoy en el radar de los mercadólogos, jefes de oficina de prensa y otros expertos en comunicación corporativa.
¡Y, además, me llegó en inglés!
No puedo más de la alegría de ver lo fácil que fue encontrarme. Lo dicho: esta gente hace bien su chamba.
martes, 8 de mayo de 2007
Más neurosis
Continuando la ya famosa serie sobre mis neurosis internáuticas, aquí les van algunas otras cosas que me molestan cuando estoy felizmente navegando en Internet:
1 – Qué un sitio de noticias me pregunte en qué región estoy. Si yo quisiera contenido a la carta, lo pediría.
2 – Qué un sitio de noticias me dirija automáticamente a su sitio regional de noticias sin preguntarme. CNN.com lo hace: sin más, cuando estoy fuera de Estados Unidos me dirige automáticamente al sitio de CNN International. ¿Por qué deciden por mí?
3 – Qué un sitio de todo tipo sepa automáticamente en donde estoy. Por ejemplo, cuando estoy llenando un formulario en línea desde, digamos, Dubai, y el sitio preselecciona a los Emiratos Árabes Unidos como mi país de origen sin preguntarme. Es obvio que cualquier sitio puede saber donde estoy al leer mi IP Address de procedencia, pero eso no quiere decir que me guste que lo hagan.
4 – Cualquier tipo de autollenado automático sin mi autorización o sin acción previa de mi parte. No me gusta esta actitud Big Brother de parte de la tecnología.
Bueno, esto es todo por hoy, pero seguro habrá más …
Una opinión barata
Mi jefe actual dice que las opiniones son baratas y la información periodística, cara.
Ahí les va una bagatela: opino que el matrimonio WSJ - Murdoch se va a consumar. ¿Y adivinen quién mandará en ese hogar?
David Carr, experto en medios del NY Times, lo explica mejor que yo: la operación se cerrará porque es imposible decir no a una prima del 65%; el WSJ y Murdoch no están tan distanciados ideológicamente como el Journal quisiera pensar (lo dice Andrew Ross, también del NY Times: "Mr. Murdoch might be the perfect publisher of the Wall Street Journal"); a pesar de las promesas, Murdoch meterá sus manotas en todo como siempre lo ha hecho y, para bien o para mal, las operaciones internacionales de Dow Jones -- en particular las ediciones asiáticas y europeas del Journal -- podrían resucitar a la luz del negocio y de la ambición del nuevo dueños. En losúltimos años ambas ediciones se han visto vapuleadas por los constantes recortes presupuestarios.
Por último, y esto me lo adjudico a mí y a nadie más, mirando la tendencia reciente creo que los grandes tiburones de los medios consideran que finalmente ha llegado el momento de que el usuario de Internet valga lo que cuesta. La reciente compra de Doubleclick por parte de Google -- y la exuberante compra de YouTube -- y los rumores de fusión entre Microsoft y Yahoo, impulsados por el supuesto que los ingresos publicitarios en línea no pueden sino crecer.
Y ahí está el WSJ.com, el único sitio en Internet que ha logrado una masa crítica de suscriptores que pagan por acceder al sitio (o sea, que no son suscriptores fantasma).
Además está el lanzamiento del canal de TV de negocios de Murdoch, que se engalanaría con la marca WSJ.
Otra operación que me ha dejado boquiabierto es la de la oferta de Thomson por Reuters, valuada en 17,000 millones de dólares (8,800 millones de libras esterlinas). Reuters se ha enfocado cada vez más en el periodismo económico, por lo que este posible matrimonio no ha levantado tantas cejas como el antes mencionado -- quizá sólo por las dimensiones.
Por cierto, recientemente Dow Jones compró las acciones que Reuters tenía en su negocio conjunto, Factiva. Así que todo queda en familia.
lunes, 30 de abril de 2007
Rentabilidad
Ahí les va el mayor reto de la industria de los medios: aumentar la rentabilidad de sus operaciones en línea.
En 2007 ya deberíamos más que aceptado que Internet es una excelente plataforma para diversificar las operaciones de una compañía de medios. Muchas empresas de medios impresos han migrado con eficacia a la Web y se han convertido, con éxito, en empresas multimedia.
Aunque se habla de una crisis de los medios impresos, lo cierto es que muchos de éstos no sólo no han perdido lectores, sino que los han ganado con creces en sus portales de Internet. Yo, por ejemplo, me considero lector asiduo de varios periódicos, pero únicamente leo sus versiones en la Web. Y lo hago religiosamente, todos los días.
Entonces, ¿cómo es que estos medios a los que entrego mi devoción no han logrado monetizar mi lealtad?
Resulta que, por ejemplo, las operaciones en línea de The New York Times Co. representan sólo un 9.5% del total de ingresos de la compañía. Eso es incluyendo portales como About.com y Boston.com, además de NYTimes.com. Esto de una empresa que cuenta con por lo menos 22 millones de usuarios únicos al mes de todas sus propiedades en la Web. En el primer trimistre, esos 22 millones de usuarios mensuales representaron ingresos por US$74.3 millones. Si multiplicamos 22 por 3, eso da a poco más de un dólar por usuario al trimestre (ojo: estas son matemáticas patito).
Por otra parte, las publicaciones impresas de la compañía representaron ingresos por US$763 millones. Incluso si estuviéramos hablando de 200 millones de lectores al trimestre, estamos hablando de ingresos de US$3.5 por lector.
Aun tomando en cuenta que lo que acabo de hacer es total y absoluta alquimia financiera, no es difícil darse cuenta que los ingresos por usuario de Internet son menores que los que representa un lector del papel.
Por eso, el mayor reto de las compañías de medios no es salvar a sus ediciones de papel. Lo que tienen que hacer -- urgentemente -- es incrementar el rendimiento por lector en línea.
Doctores que no curan
Por alguna extraña razón, me gusta comparar nuestra profesión de periodistas con la de los médicos. Me gusta imaginarnos salvando vidas, haciendo algo importante.
Y ahora resulta que se ha convertido en algo así como una trampa, porque en la mayoría de las redacciones que visito -- de ser nosocomios -- no me operaría ni loco.
Porque uno espera que los hospitales estén a la vanguardia. ¿O a poco usted se dejaría operar con utensilios viejos, sucios, obsoletos y por médicos poco preparados?
Sin embargo, las redacciones son todo lo opuesto a lo que un paciente espera de un hospital. No les gusta estar a la vanguardia, no les importa usar herramientas viejas y obsoletas y no ponen especial esfuerzo en actualizarse, aprender, mejorar, ser más eficientes, cambiar procesos, y hacer mejor su trabajo. De hecho, odian el cambio. Entonces, ¿hay que seguir efectuando trepanaciones para liberar el alma de todos los males?
Aun más, me encuentro constantemente en redacciones donde los reporteros no reportean y los editores no editan. O sea, doctores que no curan.
Para no convertirme en un curandero periódistico -- o charlatán -- tengo que decir que esto no aplica a toda la industria. La innovación es un anhelo de muchos, y en este blog me he cansado de dar ejemplos positivos.
Pero, si el trabajo del médico es hacer un diagnóstico de los síntomas del paciente y ofrecerle un tratamiento, ¿cuál entonces es la labor del periodista?
martes, 24 de abril de 2007
Nooooooooooo
No, díganme que no es verdad. Entré hoy a la página de El Universal de México y lo primero que me recibió fue una promoción: 36 fascículos de la Enciclopedia de la Ciencia gratis con la compra del diario hasta el mes de agosto. Muy loable, pensaría uno, este gesto de darle algo extra al lector. Lo que espero de todo corazón es que no sea el inicio de una carrera por el mejor regalito.
En Europa, regalar cosas más valiosas que el diario mismo se ha convertido en un terrible cáncer. En España y Francia los regalos son tan grandes que se salen de las bolsas que supuestamente cubren la revista. Algunas revistas regalan vajillas completas (una pieza a la vez), guantes a la moda (el guante izquierdo un mes y el derecho al otro), aviones para ensamblar, entre muchas otras cosas. Hay periódicos griegos, por ejemplo, que incluyen hasta sesis DVD de regalo en su edición de fin de semana. Uno regaló la trilogía del Señor de los Anillos en sus primeras tres semanas de vida.
Estas promociones, hay que decirlo, pueden ser una buena estrategia AL CORTO PLAZO. Pero depender de ellas para aumentar la circulación de una publicación es algo peligrosísimo, porque normalmente desata una competencia sin cuartel ni limites llegando hasta los grados absurdos que se ven en Europa.
Las mejores promociones, hay que decirlo, son las que invitan a la lectura y, por ende, la de El Universal parece ser una promoción del tipo benigno. Sólo espero que sus competidores -- y ellos mismos -- lo entiendan así y no caigan en la trampa de perpetuarlo hasta el punto de no saber si el lector compra el diario por el diario, o por el regalito.
martes, 17 de abril de 2007
La tragedia del breaking news
Sin embargo, la gran mayoría de los diarios estadounidenses sintieron la necesidad de repetir esta información en sus ediciones del 17. La misma información que se sabía desde, por lo menos, 12 horas antes.
Las mejores primeras planas fueron las que intentaron contestar la pregunta en la mente de los lectores: ¿por qué?
jueves, 12 de abril de 2007
Genuine fake
Caminaba ayer por los pasillos de un mercado en Dubai, uno de esos de luces de neón y ropa barata. Al pasar frente a una tienda, un señor de semblante filipino nos ofreció a mí y un colega australiano relojes. "Want a watch?", nos dijo. "It's a genuine fake".
Supongo que el mercado debe de estar inundado de falsificaciones que no son genuinas y este señor no hace sino darle un servicio al consumidor garantizando la originalidad de sus copias.
Otro término aparentemente igual de contradictorio es el de "quality popular" para definir un diario popular pero de calidad.
Porque durante muchos años, y aun hoy en América Latina, lo popular -- masivo -- se entiende como justamente lo opuesto a un producto de calidad.
Pero no tiene porque ser así.
Cuando en una de las muchas crisis que pasó Rumbo nos vino a visitar un magnate de los medios de comunicación en México, nos dijo con una contundencia absoluta que estábamos produciendo una periódico "Rolls Royce para un mercado Honda". Cuando le pregunté a qué se refería, dijo: "Es que está demasiado bien hecho".
Yo no creo que pueda haber un periódico demasiado bien hecho.
Justamente para no ser una "falsificación genuina" los medios de comunicación impresa -- en particular los de México, que son los que conozco mejor -- deben (sí, deben) de dejar de pensar que la calidad es algo opcionalo algo determinado por el nivel socioeconómico del lector.
Un diario deportivo puede estar bien hecho y ser de calidad; se puede escribir bien sobre telenovelas y música pop en español; y se pueden hacer cosas divertidas e irreverentes de buen nivel. Porque incluso los lectores que parecen menos sofisticados son expertos en los temas que les interesan, como el futbol o la televisión, y son los primeros en notar un error.
Lo que no se puede y no se vale es aparentar ser un periódico y terminar siendo una mala falsificación de un intento por servir a un público determinado. Al final están pagando -- con dinero o con su tiempo -- por nuestro trabajo.
martes, 10 de abril de 2007
Manita de gato
Recientemente, el periódico de mi pueblo San Antonio, Texas, lanzó un rediseño que no he tenido el gusto de ver en persona porque cada vez paso más tiempo fuera de ahí. Pero, más allá de mis constantes viajes, es interesante ver que los diarios estadounidenses finalmente están tomando en serio la necesidad de reinventarse ante los retos modernos.
Cada vez que pienso que la mayor innovación de periodismo estadounidense sucedió en la década de los 80 y se llama USA Today se me revuelve el estómago.
Y no es por mi animosidad ante esa digna publicación, sino por la falta injustificable de creatividad (los grandes periódicos siguen siendo de sábana y pocos a todo color) , autocrítica (todo es culpa de Internet) e inversión (recorte, recorte y más recorte) de los grandes, pequeños y medianos diarios en EEUU.
En comparación, los diarios británicos se han repensado y relanzado con agresividad y firmeza en los últimos años. Y no sólo son más bellos que antes sino que, por ejemplo, cada vez que compro The Guardian me cuesta trabajo soltarlo sin leerlo por completo. A pesar de la crítica de mis conocidos ingleses que dicen que es un diario demasiado liberal y que sirve sólo a la élite de los medios, a mi me parece simplemente "a great read", como se dice en inglés. Y el Daily Telegraph, una de las publicaciones más conservadoras de Inglaterra, acaba de inagurar una sala de redacción que no pudo haber salido sino de la imaginación de los creadores de Star Trek.
Ahora bien, no es del todo cierto que los periódicos estadounidenses no han hecho nada. The New York Times se ha gastado millones en iniciativas, como el repotenciar su Web e introducir más notas de estilo de vida bien reporteadas y escritas y que han tenido un enorme éxito con los lectores. El WSJ, por su parte, recién lanzó una versión de fin de semana y recortó su tamaño en un par de pulgadas. A principios de la década lanzó su sección Personal Journal, la que considero la iniciativa más exitosa de estas tres.
Pero, ¿han ido lo suficientemente lejos? No. Los diarios estadounidenses siguen dosificando el color como si fuera azafrán, le tienen terror a los nuevos formatos (cuando, sin duda, el berliner del Guardian es el formato más hermoso del mundo y al cual han emigrado decenas de diarios europeos) y, pero aún, le tienen terror a ser innovadores, diferentes, divertidos, entretenidos, directos, críticos, completos y modernos, entre otras cosas.
Así que, como lo he dicho otras veces en este blog, si no hacen nada o se quedan cortos, mejor que no se quejen de la ya muy sobada "crisis" de la industria.
jueves, 5 de abril de 2007
Juego de química
Usted quizá también tuvo uno en la infancia. En México, tener un juego de química era casi tan obligatorio como poseer un balón de futbol.
Hoy les presento dos versiones de ese juego aplicado al periodismo. La primera, BostonNOW, un nuevo periódico gratuito por lanzarse en esa ciudad, permitirá que los lectores sean testigos diarios de las reuniones editoriales, uno de los espacios más sagrados de los periodistas. Aun más, llevará la palabra interactividad en la solapa, al abrir el espacio del papel a los textos de los bloggers y, además, abrir las puertas física de la redacción a los escritores cibernaúticos para que visiten cuando quieran.
Un experimento menos osado pero quizá de mayor duración -- e impacto -- es el de la revista The Week, una compacta publicación que resume las noticias de la semana y que es editada por los mismos dueños británicos de Maxim, la revista para post-adolescentes. The Week publicará una edición extra sobre el medio ambiente, pero lo hará exclusivamente en línea sin vestigios en papel.
Hace poco leí en alguna parte que estos experimentos osados -- más el de BostonNOW que el de The Week -- tienen una gran cualidad: aunque su éxito es difícil e improbable -- por mera estadística -- dejan un legado interesante. Además, muchos de sus recursos, herramientas e innovaciones más interesantes son incoporados al poco tiempo a publicaciones más establecidas, lo cual beneficia a toda la industria.
Así que bien por estos juegos de química periodística. ¡Quién tuviera todos esos millones para jugar!
martes, 3 de abril de 2007
Tribune y compañía
Si usted está enterado de la reciente compra de Tribune Co., la empresa que edita Los Angeles Times y el Chicago Tribune, seguramente estará tan confundido como yo. Como parte de la operación se transferirán algunas acciones a los empleados. Y el cabecilla del grupo comprador, un magnate de los bienes raíces que se llama Samuel Zell, aportó sólo un 4% del dinero, poco más de 300 millones de dólares, para adquirir la empresa valuada en 8,200 millones. Ahora, si yo ya lo confundí más de lo que usted estaba, le sugiero que lea este análisis de David Carr en The New York Times, que no sólo explica la transacción sino echa luz sobre el complejo y deteriorado negocio de los medios impresos en EEUU.
lunes, 2 de abril de 2007
El músculo de las empresas
Ya lo he dicho antes: cubrir empresas no es tan fácil como parece. Están mucho mejor preparadas que nosotros y, como viven de su imagen, están dispuestas a hacer un esfuerzo extra por comunicar el mensaje que quieren. Lo vimos en el caso de HP hace unos meses, pero este memorandum interno de Microsoft es un extraordinario ejemplo. El memo fue enviado por error a un reportero de Wired que trabajaba en una nota sobre transparencia corportativa que incluía los esfuerzos de la gigante del software en esta área. El memo explica con detalle quién es el reportero, su "inclinación por buscar conflictos" y su trabajo anterior que incluye "una devastadora nota sobre Yahoo que daba en el clavo". Interesantísimo.
martes, 20 de marzo de 2007
Viaje a ningún lado
Como muchos de mis asiduos lectores saben (ja) últimamente paso más tiempo en aeropuertos que en mi dulce hogar. De hecho, desde hace nueve meses he pisado dos decenas de aeropuertos en tres continentes, entre ellos dos en Londres, JFK en NY, Houston y San Antonio en Texas, Milán, Atenas y CDG en París. Pero uno que no me propuse pisar pero que conocí hace poco fue el Logan de Boston. Aquí les comparto parte de la carta que he enviado a Delta la última semana en la que explica como un pañal me llevó a una odisea de 45 horas.
To whom it may concern:
By now, you must have heard about the nightmare that flight 58 from Atlanta to London-Gatwick on March 9 turned into for all passengers.
On Friday, March 9 I left San Antonio, Texas at 2 PM on Delta flight 647 on my way to Dubai, UAE. I arrived at my destination at 9 PM on Sunday, March 11, 45 hours after I began my trip.
As you know, the flight from Atlanta to London, the second leg of my trip, was diverted at mid flight to land on Boston Logan airport because someone clogged the toilette system with a diaper. This would be funny if it wasn’t for the fact that it took your staff at Logan more than 12 hours to fix it. Even worse, the ground staff kept telling us that it would be fixed “any moment”. They did this in 30 minutes intervals until they told us, at about 4 am, that the plane wouldn’t be able to leave because the flight crew had finished its 12 hour shift. I understand the reasoning behind the 12-hour rule, but what I can’t accept is that we were notified about an hour after I saw the crew leaving the premises. Also, the ground crew was completely unprepared for the emergency. In an industry like Delta’s, the personnel should be much better prepared for this kind of situation (I couldn’t help but remember the BlueJet fiasco of some weeks ago). To give you just one example: the flight was rescheduled to leave at 11.45 am on March 10, but it left two hours late. Once we were set to depart, the pilot announced that we would have to go back to the gate because a red light was on. It seems that even after more than 12 hours working on the clogged toilette system your ground crew didn’t get it right. We had to wait, on the plane, for almost one more hour. One of the reasons we left late: there was no food for an international flights at Logan. Obviously, at that point none of us cared about the food. We wanted to leave!
During the ordeal at Logan we were offered hotel accommodations, which I refused because by the time it was my turn to receive the voucher I would have used the room for only three hours. I did receive $21 in meal vouchers, which doesn’t even come close to compensate all the hassle I went through.
Also, when I tried to reprogram my connection from London to Dubai (on Emirates), Delta’s ground crew was incredibly unhelpful, saying that this was going to be resolved in London. As I knew that the flights to Dubai are always full I needed this resolved asap. Emirates said only Delta could re-ticket. I did this over your 1-800 line, but it took three calls and over one hour to do it.
And nobody told me that my return flight from Dubai to Athens, Greece had been cancelled because of the itinerary change. So when I got to the airport in Dubai on March 18 Emirates Airlines told me my reservation had been cancelled. Fortunately there was enough room on the plane to put me on, but definitely not thanks to Delta.
I have flown with Delta thousands of miles in the past few months – at least six trips to Greece, among many more. I overheard people saying they wouldn’t fly with you again. I am seriously considering the same.
Many thanks,
Gabriel Sama
viernes, 16 de marzo de 2007
Dubailandia o sueños en el desierto
Estoy sentado a la sombra de la que será la torre más alta del mundo, la Burj Tower en el emirato de Dubai. Hace dos semanas, cuando vine aquí por primera vez, leí un letrero que presumía que el edificio había alcanzado ya los 108 pisos. Hoy pasé por ahí de nuevo y la cifra ha engordado en dos pisos: 110. Más temprano, visité la capital de los Emiratos Árabes Unidos, Abu Dhabi. Aunque más grande y urbana, la desmedida ambición de su hermana menor la ha opacado. Sólo el anuncio del acuerdo para traer el Museo de Louvre -- por lo menos el nombre y parte de sus colecciones --, un trato valuado en más de 1,000 millones de dólares, ha sacado a Abu Dhabi del anonimato. Junto con el Louvre también abrirá sus puertas una sucursal del Museo Guggenheim.
La autopista que une a ambas ciudades está custiodiada por el que será el sistema colectivo que, espero, alivie el tráfico de la ciudad. Cientos de postes de concreto esperan pacientes a que les coloquen las vías; para ello, los constructores usan un mastodonte de grúa que jamás había visto y que se postra entre varios postes para subir muchos tramos de pistas de concreto a la vez.
Un día, supongo, amaneció el Sheik de Dubai y decidió levantar una ciudad y hacerlo todo al mismo tiempo. Pasos a desnivel, carreteras, edificios, centros comerciales, complejos turísticos, lagos artificiales, torres, casas, incluso jardines y parques. Es una ciudad en primavera, porque todo está naciendo. Y una ciudad de fantasía, porque cada proyecto es más ambicioso que el otro: Dubailand incluye varios resorts turísticos inspirados en, por ejemplo, África, Europa y la música. Incluye también un parque de diversiones y una segunda pista artificial de ski sobre nieve. Y una vez terminada la isla de la Palm Jumeira se les ha ocurrido hacer otras dos más -- y más grandes -- y una cuarta en forma del mapa del mundo en donde cada islote tendrá el nombre de un país o región. Dicen que David Beckham adquririó Inglaterra, aunque otros lo desmienten como un rumor mercadológico.
La ciudad está a 4 horas de Europa y 4 horas de la India. Hay vuelos directos a Australia y a Nueva York. Si usted ve su mapa, se dará cuenta de la privilegiada ubicación del emirato. Aquí se han dado cuenta y ya están expandiendo su moderno aeropuerto (que divide sus funciones entre ser aeropuerto y ser la tienda de duty free más grande del mundo, por lo menos en apariencia).
Sus ciudadanos -- emiratís -- representan sólo un 15% de la población (algunos dicen que mucho menos). El resto vienen de Filipinas, Bangladesh, India, Europa. "Esto es Nueva Nueva Dehli," me dijo alguien.
"Los hindúes están construyendo Dubai, como los mexicanos han construído Estados Unidos," me dijo un taxista hindú y católico que tiene familia en Houston. Vale también señalar que el país ha sido duramente criticado, por ONGs como Human Rights Watch, por el trato a los trabajadores que vienen desde el subcontinente asiático a construir el sueño.
Y luego están los periódicos y los medios de comunicación. Existe la tentación de explicarlos. Los hay en inglés, en árabe y en mayalayam (la lengua de la mayoría de los hindúes que viven aquí). Los primeros pliegos son de papel brillante couché, un tanto pegajoso. El resto está impreso en papel periódico. La impresión, a todo color, es de buena calidad, mucho mejor que en EE UU (cualquier impresión es mejor que en EE UU).
Para ser una ciudad-estado con poco más de 4 millones de habitantes tiene medios impresos de calidad. Lo mejor es que apuestan por mejorar y por emular lo que Al Jazeera ha hecho por la televisión en árabe: ganarse una presencia y un prestigio internacional. Y si estos medios logran algún día reflejar la ambición y ebullición del lugar, serán sin duda unos de los más interesantes del planeta.
Me pregunto
Ahí les va una neta: A los periodistas latinoamericanos nos encanta el rollo. Nos fascina que nuestra labor suene más elegante, complicada, elaborada y profunda de lo que es. Nos emociona salpicar de elevadas citas nuestro oficio, aludiendo a los grandes pensadores europeos y a los teóricos norteamericanos cada vez que tenemos la oportunidad de explicar nuestra profesión.
Pero, creo, nuestro trabajo es muy sencillo: es el oficio que hace preguntas y comunica respuestas.
Entonces me pregunto por qué en nuestros periódicos hay tantos reporteros que no reportean y tantos editores que no editan.
¿Será porque están ocupados leyendo a Foucault y repasando a McLuhan?






